En cuanto al tema de si la Falange era y es o no un movimiento fascista, voy a decir lo siguiente:
Algunos teóricos falangistas post-joseantonianos se esforzaron en defender la tesis, para diferenciar al movimiento nacional-revolucionario español del fascismo italiano entendido como forma de totalitarismo y sobre todo del nacional-socialismo alemán, de que a la Falange subyacía una visión del hombre basada en un humanismo cristiano bajo la especie de clasicismo católico, visión para la que la persona en su universalidad humana y trascendente era un valor supremo que no podía ser sacrificado ni al mito totalitario del Estado ni al mito nazi de la raza. Esto haría que el pensamiento de la Falange no hubiera sido nunca ni totalitario ni fascista. En el programa de la actual FE de las JONS hay referencias al personalismo cristiano como fundamento filosófico del partido. Algunos de estos teóricos terminaban de arreglarlo proponiendo que la plasmación práctica de este nacionalismo no totalitario ni fascista, por personalista, de la Falange era la democracia orgánica de Franco.
En cualquier caso, el pensamiento joseantoniano originario, por su clasicismo católico personalista se diferenciaría tanto del romanticismo nihilista de Ramiro Ledesma Ramos, procedente de un medio intelectual filosófico no confesional, como del nacionalismo racial desequilibrado de los hitlerianos y también de las tendencias totalitarias del fascismo italiano. Como es sabido, a José Antonio, siguiendo en esto tal vez y en algún sentido a Ortega, como en tantas otras cosas, le gustaba afirmar su rechazo radical de todo tipo de romanticismo y su voluntad clasicista como principio superador de toda tentación irracionalista moderna. A la modernidad liberal-materialista la Falange habría opuesto una recuperación del humanismo cristiano clásico, tal y como habría sido fijado en nuestro país en la época de esplendor del Imperio español.
Pero el problema está en que adoptar actualmente este humanismo clásico-católico no totalitario y defensor de la universalidad de la personalidad dotada de alma con destino religioso inmortal, y más todavía querer convertirlo en fundamento de un orden político, supondría aceptar hoy día una cosmovisión, la católica tradicional, que ha sido de facto derrotada, machacada y exterminada por la modernidad demoliberal, agnóstico-protestante y “materialista”, con su famosa tecnociencia y su no menos famosa filosofía, y mantener hoy día esa cosmovisión supondría tener que comulgar con ruedas de molino. (El propio catolicismo ha asumido por vía de hecho que la religiosidad no puede estar hoy basada en una cosmovisión armónica y clasicista de orden trascendente, sino que tiene que adoptar la forma de alguna actitud meramente existencial, no cosmovisional)
No voy a entrar aquí, por falta de espacio y porque no tengo una solución clara y fácil para exponer, en la cuestión de a dónde podemos volvernos entonces si no nos gusta la modernidad materialista, destructora de valores y empobrecedora de la realidad espiritual de personas, pueblos y del propio mundo “desencantado”.
lunes, 31 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
CAMPEONES (escrito en 2008 con motivo de la victoria española en la Eurocopa de ese año)
En días de estupidez futbolística hemos podido volver a comprobar cómo la gente necesita someterse a los efectos estupefacientes de los productos culturales de masas para poder soportar la triste y miserable forma de vida que reserva para ella la sociedad tardocapitalista.
Si se hubiera producido la victoria de Alemania en la final de la Eurocopa, la estupidez festiva habría sido allí igual o mayor que la que hemos sufrido en España. En Alemania, tras la Segunda Guerra Mundial, se ha cometido un “culturicidio”, una destrucción de la tradición cultura espiritual de ese país, del que forma parte el éxito que allí se ha propagado del deporte más popular inventado en Inglaterra. La destrucción de la cultura tradicional espiritual de Alemania y su sustitución allí por una cultura de masas como la que existe en el resto de los países europeos americanizados (aunque el fútbol no ha triunfado en USA, el deportismo en general forma parte de la basura cultural de masas que nunca se habría propagado sin el impulso inicial del capitalismo norteamericano) supone un menoscabo de la integridad espiritual de toda la humanidad. Que Alemania sea hoy un país completamente americanizado y los alemanes se avergüencen de su pasado cultural espiritual es lo que debería avergonzarnos a todos los buenos europeos. No vamos a negar aquí que los alemanes cometieron terribles y catastróficos errores en el intento de traducir políticamente los contenidos de ese pasado cultural espiritual. Tales errores podrían tal vez haberse evitado si las potencias germánicas centrales, el Reich prusiano y el Imperio austro-húngaro, hubieran vencido en la Primera Guerra Mundial.
En la Alemania de esa época de la Primera Guerra Mundial , el historiador sociológico de la economía Werner Sombart ( que creía encontrar las raíces culturales del capitalismo, rechazado por sectores de la derecha espiritual alemana instalados en la antimodernidad romántica, no en la ética protestante del trabajo y la vocación, que era lo que defendía Max Weber, sino en el judaísmo) se subió al carro de los que exaltaban la “cultura” germánica frente a la mera “civilización” de los países europeos al oeste de Alemania con los que ésta estaba en guerra, y concretamente, en polémica contra el prosaísmo y la superficialidad de los ingleses y su moral utilitarista propia de comerciantes, llega a decir que el deporte, compañero inseparable de la comodidad que persigue el utilitarismo, es la única forma de quehacer cultural que las almas mezquinas de estos ingleses es capaz de comprender. A la mentalidad de tendero de los ingleses opone Sombart la heroicidad germánica. Mientras que el héroe se aproxima a la vida con la pregunta “¿Qué puedo ofrecerte?”, el comerciante sólo pregunta “¿Qué puedes darme?” el héroe desea ofrecer cosas, consumirse él mismo, hacer sacrificios... sin nada a cambio... El comerciante sólo habla de ”derechos”; el héroe sólo habla de sus deberes. Al describir la moral utilitarista propia de la mentalidad comercial inglesa, Sombart hace una referencia directa al fútbol: según el ideal “animalista” de los utilitaristas, el objetivo más elevado del quehacer humano es la felicidad del mayor número de individuos y esa felicidad es para ellos “comodidad con respetabilidad: pastel de manzana y servicio religioso dominical, pacificación y fútbol, ganar dinero y disponer de algún tiempo para practicar una afición”.
A muchos deportivos y deportistas se les puede ocurrir la vulgaridad de pensar que la asociación que establece Sombart entre deportismo y comodidad es falsa, pues, como el deporte exige “autosacrificio” competitivo, los deportistas caen del lado de la heroicidad. Pero el deportismo no es una forma de auténtica y superior heroicidad, sino que el deportismo forma parte del miserable proyecto vital de todos los que se conforman con una existencia burguesa sin complicaciones ideológicas, culturales o espirituales. Precisamente, el haber entendido la heroicidad no en un sentido espiritual y cultural sino en un sentido que implicaba la fuerza física y el poder material conseguido a través de la competitividad fue uno de los errores políticos que malograron lo que podía haber sido una revolución cultural antimoderna que podía haber triunfado en Europa entera. Y justamente los peores aspectos del fascismo histórico, el autoritarismo de las normas arbitrarias y la lucha descarnada por la supremacía, pueden ser detectados en la práctica de los deportes, aunque sea en forma de simulacro lúdico.
Aquí en España, en lugar de ser tan deportivos y tan modernos teníamos que ser, como dijo Nietzsche en una frase citada por Pemán en su libro “El español ante el diluvio”, un país de monjes y guerreros. Nosotros también tenemos una tradición cultural espiritual cuyos valores podrían ser utilizados contra la corriente ideológica moderna del liberal-capitalismo-cientificismo. Tanto en la cultura popular tradicional española como en las aportaciones intelectuales del arte, la literatura, la religión y el pensamiento españoles, cultura y aportaciones desconocidas o despreciadas por la práctica totalidad de los que salen a las calles con las banderas y la camiseta roja, podrían encontrarse valiosos contenidos para levantar una alternativa cultural al mundo de la globalización del americanismo y el “materialismo”. Y una alternativa cultural que no vendría dada por la cultura de pésimos poetastros y pintamonas cursis como los que existen incluso en mi pueblo, y tampoco por una cultura reducida a la lectura de novelas malas y a las visitas desinformadas a exposiciones pictóricas.
En ese mundo de la globalización del idiotismo único se ha dado un proceso de racionalización generalizada que a juzgar por las sofisticadas y especializadas explicaciones de algunos comentaristas radiofónicos ha alcanzado también al propio fútbol y sus sistemas de juego. Max Weber, que estudió magistralmente ese proceso de racionalización general que parece ser el destino de Occidente, anunció con total lucidez que tal proceso iba a llevar al triunfo de “especialistas sin espíritu, gozadores sin corazón”.
En relación con la crítica radical de la cultura de masas sucede algo que puede ser explicado con un símil religioso. En muchos aspectos de la cultura secularizada la religión tiene que servirnos de modelo. Igual que uno puede tener unas firmes e incuestionadas creencias religiosas, que le llevan por ejemplo a considerar que la pureza es un valor a defender siempre, y sin embargo puede caer en el pecado, el convencimiento de que la cultura de masas es basura y perversidad no impide que uno pueda, en algún momento de debilidad, dejarse estimular por ella para descansar de las cosas serias y valiosas de la vida. En relación con el campeonato europeo de fútbol, yo me acuso de haber visto a ratos el partido de la final y de haber celebrado el gol de España.
Por último, dejemos sólo señalado un problema cuyo tratamiento requeriría un cuidadoso y preparado descenso a ciertas profundidades referentes a la fundamentación filosófica de la crítica. Existe hoy un consenso universal, tanto en el mundo intelectual como en el no intelectual, sobre el respeto debido por igual a todas las formas de vida, preferencias culturales, gustos, aficiones y formas de concebir lo bueno y lo bello que puedan adoptarse dentro de unos límites impuestos por la igualdad del derecho de todos a decidir autónomamente qué tipo de vida y de contenidos vitales quiere uno elegir. Habría unos principios generales de convivencia determinables por la razón práctica, que puede establecer lo que es justo conforme a la igualdad de derechos de todos, pero el uso que se haga de esos derechos para diseñar la propia vida no sería valorable por un pensamiento que pudiera establecer de manera justificada racionalmente en qué consiste sustancialmente el vivir bien de los humanos. Los juicios de valor sobre formas de vida, gustos y aficiones no podrían formar parte de ninguna “ciencia” racional y deberían quedar librados, como decía metafóricamente Max Weber, al campo de batalla extrarracional donde luchan los dioses y demonios de cada uno. Que la forma de vida que tiene que adoptar la mayoría de la gente bajo las condiciones del tardocapitalismo es una forma de vida triste y miserable, como decíamos al principio, sería un juicio de valor meramente opinable, pero no decidible en su verdad por un uso público práctico de la razón. Debemos advertir sobre todo esto que nuestro propósito aquí ha sido sólo participar en esa lucha de valores a la que se refería Max Weber con su metáfora mitológica. Y para ello hemos hecho un uso retórico y expresivo de la palabra, desatendiendo las exigencias filosóficas de fundamentación racional última de lo que se dice. Ante la gravedad de una situación marcada por el dominio total de la cultura de las masas pequeño-burguesas y filisteas no debemos dejarnos enredar por exigencias y escrúpulos filosóficos de fundamentación (que, en todo caso, sólo conducirían hasta evidencias valorativas que no se pueden demostrar sino que se tienen o no se tienen), sino que hay que denunciar, siguiendo aquí también un modelo religioso, esa situación.
Si se hubiera producido la victoria de Alemania en la final de la Eurocopa, la estupidez festiva habría sido allí igual o mayor que la que hemos sufrido en España. En Alemania, tras la Segunda Guerra Mundial, se ha cometido un “culturicidio”, una destrucción de la tradición cultura espiritual de ese país, del que forma parte el éxito que allí se ha propagado del deporte más popular inventado en Inglaterra. La destrucción de la cultura tradicional espiritual de Alemania y su sustitución allí por una cultura de masas como la que existe en el resto de los países europeos americanizados (aunque el fútbol no ha triunfado en USA, el deportismo en general forma parte de la basura cultural de masas que nunca se habría propagado sin el impulso inicial del capitalismo norteamericano) supone un menoscabo de la integridad espiritual de toda la humanidad. Que Alemania sea hoy un país completamente americanizado y los alemanes se avergüencen de su pasado cultural espiritual es lo que debería avergonzarnos a todos los buenos europeos. No vamos a negar aquí que los alemanes cometieron terribles y catastróficos errores en el intento de traducir políticamente los contenidos de ese pasado cultural espiritual. Tales errores podrían tal vez haberse evitado si las potencias germánicas centrales, el Reich prusiano y el Imperio austro-húngaro, hubieran vencido en la Primera Guerra Mundial.
En la Alemania de esa época de la Primera Guerra Mundial , el historiador sociológico de la economía Werner Sombart ( que creía encontrar las raíces culturales del capitalismo, rechazado por sectores de la derecha espiritual alemana instalados en la antimodernidad romántica, no en la ética protestante del trabajo y la vocación, que era lo que defendía Max Weber, sino en el judaísmo) se subió al carro de los que exaltaban la “cultura” germánica frente a la mera “civilización” de los países europeos al oeste de Alemania con los que ésta estaba en guerra, y concretamente, en polémica contra el prosaísmo y la superficialidad de los ingleses y su moral utilitarista propia de comerciantes, llega a decir que el deporte, compañero inseparable de la comodidad que persigue el utilitarismo, es la única forma de quehacer cultural que las almas mezquinas de estos ingleses es capaz de comprender. A la mentalidad de tendero de los ingleses opone Sombart la heroicidad germánica. Mientras que el héroe se aproxima a la vida con la pregunta “¿Qué puedo ofrecerte?”, el comerciante sólo pregunta “¿Qué puedes darme?” el héroe desea ofrecer cosas, consumirse él mismo, hacer sacrificios... sin nada a cambio... El comerciante sólo habla de ”derechos”; el héroe sólo habla de sus deberes. Al describir la moral utilitarista propia de la mentalidad comercial inglesa, Sombart hace una referencia directa al fútbol: según el ideal “animalista” de los utilitaristas, el objetivo más elevado del quehacer humano es la felicidad del mayor número de individuos y esa felicidad es para ellos “comodidad con respetabilidad: pastel de manzana y servicio religioso dominical, pacificación y fútbol, ganar dinero y disponer de algún tiempo para practicar una afición”.
A muchos deportivos y deportistas se les puede ocurrir la vulgaridad de pensar que la asociación que establece Sombart entre deportismo y comodidad es falsa, pues, como el deporte exige “autosacrificio” competitivo, los deportistas caen del lado de la heroicidad. Pero el deportismo no es una forma de auténtica y superior heroicidad, sino que el deportismo forma parte del miserable proyecto vital de todos los que se conforman con una existencia burguesa sin complicaciones ideológicas, culturales o espirituales. Precisamente, el haber entendido la heroicidad no en un sentido espiritual y cultural sino en un sentido que implicaba la fuerza física y el poder material conseguido a través de la competitividad fue uno de los errores políticos que malograron lo que podía haber sido una revolución cultural antimoderna que podía haber triunfado en Europa entera. Y justamente los peores aspectos del fascismo histórico, el autoritarismo de las normas arbitrarias y la lucha descarnada por la supremacía, pueden ser detectados en la práctica de los deportes, aunque sea en forma de simulacro lúdico.
Aquí en España, en lugar de ser tan deportivos y tan modernos teníamos que ser, como dijo Nietzsche en una frase citada por Pemán en su libro “El español ante el diluvio”, un país de monjes y guerreros. Nosotros también tenemos una tradición cultural espiritual cuyos valores podrían ser utilizados contra la corriente ideológica moderna del liberal-capitalismo-cientificismo. Tanto en la cultura popular tradicional española como en las aportaciones intelectuales del arte, la literatura, la religión y el pensamiento españoles, cultura y aportaciones desconocidas o despreciadas por la práctica totalidad de los que salen a las calles con las banderas y la camiseta roja, podrían encontrarse valiosos contenidos para levantar una alternativa cultural al mundo de la globalización del americanismo y el “materialismo”. Y una alternativa cultural que no vendría dada por la cultura de pésimos poetastros y pintamonas cursis como los que existen incluso en mi pueblo, y tampoco por una cultura reducida a la lectura de novelas malas y a las visitas desinformadas a exposiciones pictóricas.
En ese mundo de la globalización del idiotismo único se ha dado un proceso de racionalización generalizada que a juzgar por las sofisticadas y especializadas explicaciones de algunos comentaristas radiofónicos ha alcanzado también al propio fútbol y sus sistemas de juego. Max Weber, que estudió magistralmente ese proceso de racionalización general que parece ser el destino de Occidente, anunció con total lucidez que tal proceso iba a llevar al triunfo de “especialistas sin espíritu, gozadores sin corazón”.
En relación con la crítica radical de la cultura de masas sucede algo que puede ser explicado con un símil religioso. En muchos aspectos de la cultura secularizada la religión tiene que servirnos de modelo. Igual que uno puede tener unas firmes e incuestionadas creencias religiosas, que le llevan por ejemplo a considerar que la pureza es un valor a defender siempre, y sin embargo puede caer en el pecado, el convencimiento de que la cultura de masas es basura y perversidad no impide que uno pueda, en algún momento de debilidad, dejarse estimular por ella para descansar de las cosas serias y valiosas de la vida. En relación con el campeonato europeo de fútbol, yo me acuso de haber visto a ratos el partido de la final y de haber celebrado el gol de España.
Por último, dejemos sólo señalado un problema cuyo tratamiento requeriría un cuidadoso y preparado descenso a ciertas profundidades referentes a la fundamentación filosófica de la crítica. Existe hoy un consenso universal, tanto en el mundo intelectual como en el no intelectual, sobre el respeto debido por igual a todas las formas de vida, preferencias culturales, gustos, aficiones y formas de concebir lo bueno y lo bello que puedan adoptarse dentro de unos límites impuestos por la igualdad del derecho de todos a decidir autónomamente qué tipo de vida y de contenidos vitales quiere uno elegir. Habría unos principios generales de convivencia determinables por la razón práctica, que puede establecer lo que es justo conforme a la igualdad de derechos de todos, pero el uso que se haga de esos derechos para diseñar la propia vida no sería valorable por un pensamiento que pudiera establecer de manera justificada racionalmente en qué consiste sustancialmente el vivir bien de los humanos. Los juicios de valor sobre formas de vida, gustos y aficiones no podrían formar parte de ninguna “ciencia” racional y deberían quedar librados, como decía metafóricamente Max Weber, al campo de batalla extrarracional donde luchan los dioses y demonios de cada uno. Que la forma de vida que tiene que adoptar la mayoría de la gente bajo las condiciones del tardocapitalismo es una forma de vida triste y miserable, como decíamos al principio, sería un juicio de valor meramente opinable, pero no decidible en su verdad por un uso público práctico de la razón. Debemos advertir sobre todo esto que nuestro propósito aquí ha sido sólo participar en esa lucha de valores a la que se refería Max Weber con su metáfora mitológica. Y para ello hemos hecho un uso retórico y expresivo de la palabra, desatendiendo las exigencias filosóficas de fundamentación racional última de lo que se dice. Ante la gravedad de una situación marcada por el dominio total de la cultura de las masas pequeño-burguesas y filisteas no debemos dejarnos enredar por exigencias y escrúpulos filosóficos de fundamentación (que, en todo caso, sólo conducirían hasta evidencias valorativas que no se pueden demostrar sino que se tienen o no se tienen), sino que hay que denunciar, siguiendo aquí también un modelo religioso, esa situación.
sábado, 1 de mayo de 2010
CONTRIBUCIÓN AL MEJORAMIENTO DE LA MEMORIA HISTÓRICA
Para combatir los errores de la conciencia histórica que mucha gente tiene de la última guerra civil española lo primero y más necesario es aclarar lo siguiente: no fue una guerra entre democracia y dictadura sino un enfrentamiento cruento entre revolución y contrarrevolución . Y además: en el bando de la contrarrevolución había algunos que entendían esa contrarrevolución en los términos de una revolución fascista, no en los términos de la instauración de una dictadura tradicionalista y meapilas (nacional-católica). Hasta qué punto la pretendida revolución fascista era sólo un movimiento reactivo contra el comunismo, más que un proyecto de superación positiva del liberal-democratismo que chocaba con el marxismo a causa de estar en competencia revolucionaria con él, como decía Ramiro Ledesma Ramos, es una cuestión delicada y complicada. Quedándonos en lo anecdótico, conviene saber que, según nos cuenta Stanley G. Payne en su libro sobre las relaciones entre Franco y José Antonio, los generales conservadores y autoritarios del círculo de Franco, que eran propiamente “de derechas”, llamaban a los falangistas “nuestros rojos” y los “FAI-langistas”.
Por su parte, los obreros del bando republicano no luchaban por defender una democracia de carácter pequeñoburgués radical, tal y como se la representaba un puñado de maestros de escuela y de ateneístas, sino directamente por la revolución proletaria. En 1936 y en España como parte de la Europa donde había ya entonces un poderoso Estado obrero (o que todavía podía aparecer como obrero) que era una realidad y no una “utopía” de intelectuales, la opción “progresista” no era el democratismo pequeñoburgués radical, propio, como he dicho, de los cerebros feminoides de maestros de escuela “librepensadores” y de ateneístas como Azaña y del que hoy tenemos una expresión privilegiada en el presidente Zapatero, sino decididamente la revolución obrera y campesina.
Volvamos al otro bando para insistir en que el fascismo no puede ser comprendido si nos empeñamos en considerar la palabra “fascista” como sinónimo de ultraderechista autoritario y violento. Eso es lo que era Franco, pero en su bando había gente que era fascista de verdad, es decir, que creía en una “tercera vía”, frente a capitalismo y comunismo, que pudiera significar una “revolución con valores”. La objeción marxista a ese fascismo no consiste en denunciar su carácter “antidemocrático” o violento, sino en advertir que esa revolución, en tanto creía poder cambiar la sociedad sin tocar esencialmente sus “relaciones de producción”, tenía un carácter “ideológico”, o sea, de “falsa conciencia” o ilusión. A este respecto, habría que estudiar detenidamente si el corporativismo propuesto por los fascistas, llevado a sus últimas consecuencias, podría significar una alteración de las “relaciones de producción” capitalistas o si en cualquier caso, y dado el “desarrollo de las fuerzas productivas” dentro de la sociedad capitalista, esa propuesta no podría nunca dejar de ser una “ideología” paternalista.
Justamente, los “valores” de esa revolución fascista no eran precisamente los valores de “tranquilidad” y privacidad a resguardo de los avatares de la historia que estaban detrás del apoyo pequeñoburgués a Franco, sino precisamente los valores contrarios relativos al engrandecimiento histórico y colectivo y que pasaban, por ejemplo, en el momento del fin de la guerra española por el alineamiento bélico de nuestro país con las potencias del “Eje”. Esa era la contradicción en la que vivían los falangistas, de la que, por cierto, llegó a ser consciente, ya demasiado tarde, su líder. Que se enteren algunos fachas vulgares de lo que José Antonio decía, en la cárcel de Alicante, sobre el movimiento militar que llevó a Franco al poder:
“¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados? Un grupo de generales de honrada intención; pero de desoladora mediocridad política. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus...) Detrás: a) el viejo carlismo intransigente, cerril, antipático, b)las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas, c)el capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en unos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna. La falta de todo sentido nacional de largo alcance.”
E incluso, antes del golpe, una circular fechada el 24 del 6 del 36 y firmada por el propio José Antonio decía lo siguiente:
“Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado Nacional-Sindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción Patria, bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules” (cursiva mía).
Mayor lucidez política no se puede pedir. Así hablaba en junio del 36 un fascista auténtico, en las antípodas espirituales del militar pequeñoburgués conservador Francisco Franco, que nunca fue un fascista. Como dice Paul Preston, Franco no era fascista, era una cosa muchísimo peor.
En cualquier caso, y para terminar por el momento, diremos que si la famosa recuperación socialdemócrata de la “memoria histórica” de la Guerra Civil va a servir para dejar en evidencia como falsa la versión de ella que suele ofrecer una pequeña burguesía paleta y filistea que todavía se agita culturalmente y políticamente en mi circunstancia local, bienvenida sea.
Y desde luego, creo que con lo dicho hasta aquí habrá quedado claro que fascistas y antifascistas actuales no tienen ni puta idea de lo que es fascismo ni de lo que es antifascismo. La sociedad tardocapitalista ha creado una generación de analfabetos políticos de uno y otro signo. Y tal vez mejor que sea así, pues si hubiera fascistas y antifascistas de verdad entonces sí que podrían venir los verdaderos problemas para la tranquilidad burguesa y pequeñoburguesa y no las trifulcas marginales actuales entre fachillas de extracción social pija y miembros del lumpen estudiantil de extrema izquierda.
Por su parte, los obreros del bando republicano no luchaban por defender una democracia de carácter pequeñoburgués radical, tal y como se la representaba un puñado de maestros de escuela y de ateneístas, sino directamente por la revolución proletaria. En 1936 y en España como parte de la Europa donde había ya entonces un poderoso Estado obrero (o que todavía podía aparecer como obrero) que era una realidad y no una “utopía” de intelectuales, la opción “progresista” no era el democratismo pequeñoburgués radical, propio, como he dicho, de los cerebros feminoides de maestros de escuela “librepensadores” y de ateneístas como Azaña y del que hoy tenemos una expresión privilegiada en el presidente Zapatero, sino decididamente la revolución obrera y campesina.
Volvamos al otro bando para insistir en que el fascismo no puede ser comprendido si nos empeñamos en considerar la palabra “fascista” como sinónimo de ultraderechista autoritario y violento. Eso es lo que era Franco, pero en su bando había gente que era fascista de verdad, es decir, que creía en una “tercera vía”, frente a capitalismo y comunismo, que pudiera significar una “revolución con valores”. La objeción marxista a ese fascismo no consiste en denunciar su carácter “antidemocrático” o violento, sino en advertir que esa revolución, en tanto creía poder cambiar la sociedad sin tocar esencialmente sus “relaciones de producción”, tenía un carácter “ideológico”, o sea, de “falsa conciencia” o ilusión. A este respecto, habría que estudiar detenidamente si el corporativismo propuesto por los fascistas, llevado a sus últimas consecuencias, podría significar una alteración de las “relaciones de producción” capitalistas o si en cualquier caso, y dado el “desarrollo de las fuerzas productivas” dentro de la sociedad capitalista, esa propuesta no podría nunca dejar de ser una “ideología” paternalista.
Justamente, los “valores” de esa revolución fascista no eran precisamente los valores de “tranquilidad” y privacidad a resguardo de los avatares de la historia que estaban detrás del apoyo pequeñoburgués a Franco, sino precisamente los valores contrarios relativos al engrandecimiento histórico y colectivo y que pasaban, por ejemplo, en el momento del fin de la guerra española por el alineamiento bélico de nuestro país con las potencias del “Eje”. Esa era la contradicción en la que vivían los falangistas, de la que, por cierto, llegó a ser consciente, ya demasiado tarde, su líder. Que se enteren algunos fachas vulgares de lo que José Antonio decía, en la cárcel de Alicante, sobre el movimiento militar que llevó a Franco al poder:
“¿Qué va a ocurrir si ganan los sublevados? Un grupo de generales de honrada intención; pero de desoladora mediocridad política. Puros tópicos elementales (orden, pacificación de los espíritus...) Detrás: a) el viejo carlismo intransigente, cerril, antipático, b)las clases conservadoras, interesadas, cortas de vista, perezosas, c)el capitalismo agrario y financiero, es decir: la clausura en unos años de toda posibilidad de edificación de la España moderna. La falta de todo sentido nacional de largo alcance.”
E incluso, antes del golpe, una circular fechada el 24 del 6 del 36 y firmada por el propio José Antonio decía lo siguiente:
“Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado Nacional-Sindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción Patria, bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules” (cursiva mía).
Mayor lucidez política no se puede pedir. Así hablaba en junio del 36 un fascista auténtico, en las antípodas espirituales del militar pequeñoburgués conservador Francisco Franco, que nunca fue un fascista. Como dice Paul Preston, Franco no era fascista, era una cosa muchísimo peor.
En cualquier caso, y para terminar por el momento, diremos que si la famosa recuperación socialdemócrata de la “memoria histórica” de la Guerra Civil va a servir para dejar en evidencia como falsa la versión de ella que suele ofrecer una pequeña burguesía paleta y filistea que todavía se agita culturalmente y políticamente en mi circunstancia local, bienvenida sea.
Y desde luego, creo que con lo dicho hasta aquí habrá quedado claro que fascistas y antifascistas actuales no tienen ni puta idea de lo que es fascismo ni de lo que es antifascismo. La sociedad tardocapitalista ha creado una generación de analfabetos políticos de uno y otro signo. Y tal vez mejor que sea así, pues si hubiera fascistas y antifascistas de verdad entonces sí que podrían venir los verdaderos problemas para la tranquilidad burguesa y pequeñoburguesa y no las trifulcas marginales actuales entre fachillas de extracción social pija y miembros del lumpen estudiantil de extrema izquierda.
martes, 23 de febrero de 2010
NOTA SOBRE EL MITO
Que un dogma religioso sea un mito no quiere decir simplemente que sea mentira, pues el mito es expresión de los deseos y aspiraciones más enraizadas del alma humana y de su estructura psicológica profunda y lugar privilegiado de lo esencial humano. Que sea una Revelación es otro cantar. Como dice el por otro lado poco recomendable, por ser teórico del racismo, H. S. Chamberlain, yerno de Richard Wagner, “los mitos no son simplemente un recurso para salir del paso y llenar lagunas, aquí y allí, sino el elemento fundamental que lo informa todo”. O como también ha sido expresado por el filósofo existencialista Karl Jaspers: “El mito es, pues, el lenguaje inexcusable de la verdad trascendente. La creación del auténtico mito es el verdadero esclarecimiento. Este mito alberga dentro de sí la razón y se halla bajo el control de la razón. Por medio del mito, por medio del símbolo y la imagen, adquirimos nuestra conciencia más profunda del límite”.
(Recojo estas citas del tan despreciado por la “escolástica” académica actual y sin embargo imprescindible libro de Georges Lukács “El asalto a la razón”, obra apropiadísima para entender y asimilar las corrientes filosóficas irracionalistas alemanas que en ella se pretende denostar, pues la mejor hermenéutica es la crítica hecha desde supuestos filosóficos cosmovisionales y políticos firmes, sean los que sean, y no las lindezas de la hermenéutica académica “investigadora”, que no quiere comprometerse política y cosmovisionalmente con nada.)
El autor moderno que más ha insistido en la importancia vital y política del mito ha sido Georges Sorel (gran admirador de la Iglesia católica como institución, por cierto), el ingeniero sublime, como yo le llamo, creador de lo que podemos llamar una revisión del marxismo irracionalista, antiintelectualista, antipacifista, antiprogresista y antirreformista, que veía en la lucha sindical obrera de su tiempo, con su mito de la huelga general, ante todo un revulsivo contra la decadencia burguesa, y que se convertiría en una de las fuentes del fascismo, de la que bebió el propio Mussolini en su deriva desde el socialismo revolucionario hacia la fundación del partido fascista. Para Sorel un ejemplo histórico de la fuerza y grandeza del mito estaba representado por el movimiento triunfante de los primeros cristianos.
El mito también ha sido revalorizado contemporáneamente por los profundos delirios, que tanto gustan a los esotéricos, de Jung y su inconsciente colectivo. Aunque aquí la apelación al poder de los “arquetipos” o representaciones míticas que subyacerían en un inconsciente desexualizado y sustancializado colectivamente desemboca, como bien observó Freud, dentro de la práctica terapéutica en las inoperantes vaguedades de la “autorrealización” entendida en el sentido de una trivial psicología del yo que ha abandonado la crucial problemática antropológica de la contradicción deseo-realidad, que es el núcleo fructífero de la concepción freudiana del inconsciente, potencialmente subversiva contra toda ensoñación “idealista”, esotérica o no esotérica, sobre lo humano.
(Recojo estas citas del tan despreciado por la “escolástica” académica actual y sin embargo imprescindible libro de Georges Lukács “El asalto a la razón”, obra apropiadísima para entender y asimilar las corrientes filosóficas irracionalistas alemanas que en ella se pretende denostar, pues la mejor hermenéutica es la crítica hecha desde supuestos filosóficos cosmovisionales y políticos firmes, sean los que sean, y no las lindezas de la hermenéutica académica “investigadora”, que no quiere comprometerse política y cosmovisionalmente con nada.)
El autor moderno que más ha insistido en la importancia vital y política del mito ha sido Georges Sorel (gran admirador de la Iglesia católica como institución, por cierto), el ingeniero sublime, como yo le llamo, creador de lo que podemos llamar una revisión del marxismo irracionalista, antiintelectualista, antipacifista, antiprogresista y antirreformista, que veía en la lucha sindical obrera de su tiempo, con su mito de la huelga general, ante todo un revulsivo contra la decadencia burguesa, y que se convertiría en una de las fuentes del fascismo, de la que bebió el propio Mussolini en su deriva desde el socialismo revolucionario hacia la fundación del partido fascista. Para Sorel un ejemplo histórico de la fuerza y grandeza del mito estaba representado por el movimiento triunfante de los primeros cristianos.
El mito también ha sido revalorizado contemporáneamente por los profundos delirios, que tanto gustan a los esotéricos, de Jung y su inconsciente colectivo. Aunque aquí la apelación al poder de los “arquetipos” o representaciones míticas que subyacerían en un inconsciente desexualizado y sustancializado colectivamente desemboca, como bien observó Freud, dentro de la práctica terapéutica en las inoperantes vaguedades de la “autorrealización” entendida en el sentido de una trivial psicología del yo que ha abandonado la crucial problemática antropológica de la contradicción deseo-realidad, que es el núcleo fructífero de la concepción freudiana del inconsciente, potencialmente subversiva contra toda ensoñación “idealista”, esotérica o no esotérica, sobre lo humano.
viernes, 19 de febrero de 2010
COMENTARIOS A MI "CARTA SOBRE EL AMOR PLATÓNICO"
En mi “Carta sobre el amor platónico” (que puede verse en una entrada de Noviembre de 2009 de este blog) he querido tratar el tema del amor sin cursilerías ni sensiblerías. En una época como la nuestra de “desublimación represiva”, según la acertada expresión que utilizó Marcuse, hemos de reivindicar la vuelta a la sublimación: el impulso erótico como fuente de entusiasmo político, cultural y espiritual.
Si bien la dialéctica ascendente de Platón, en tanto ingrediente fundamental de una filosofía en última instancia “racionalista”, puede llevarnos demasiado lejos, hasta la inteligibilidad pura, el famoso “mundo de las ideas”, lo importante es que en esa dialéctica juega un papel insustituible un impulso irracional, la afectividad de origen erótico. Platón nos muestra cómo lo irracional, lo “dionisiaco”, no es necesariamente un camino hacia el nihilismo y el mal sino que puede ser un motivo impulsor hacia el Bien supremo.
No me avergüenzo de haber escrito un texto sobre el amor basado en una referencia filosófica. Ya es hora de que alguien se atreva a decir, y a ejercitarlo, que cualquier pensamiento que no se base en referencias filosóficas –y cuando digo referencias filosóficas me refiero a las de la filosofía académica, la que se imparte en los Institutos y en las Facultades de Filosofía –es un pensamiento condenado a caer en la vulgaridad o en la cursilería. Lo cual no quiere decir que para evitar esa vulgaridad y esa cursilería tengamos que desplazarnos hacia la retórica tecnicista vitalmente insustancial de la filosofía universitaria sino sólo que es posible un pensamiento sobre las cuestiones vitales basado en la seriedad de la tradición filosófica occidental. Entre el academicismo filosófico, con valor únicamente para la competitividad personalista, y la inanidad del pensamiento mundano al uso es posible encontrar un justo medio consistente en pensar la vida desde referencias filosóficas serias.
Si bien la dialéctica ascendente de Platón, en tanto ingrediente fundamental de una filosofía en última instancia “racionalista”, puede llevarnos demasiado lejos, hasta la inteligibilidad pura, el famoso “mundo de las ideas”, lo importante es que en esa dialéctica juega un papel insustituible un impulso irracional, la afectividad de origen erótico. Platón nos muestra cómo lo irracional, lo “dionisiaco”, no es necesariamente un camino hacia el nihilismo y el mal sino que puede ser un motivo impulsor hacia el Bien supremo.
No me avergüenzo de haber escrito un texto sobre el amor basado en una referencia filosófica. Ya es hora de que alguien se atreva a decir, y a ejercitarlo, que cualquier pensamiento que no se base en referencias filosóficas –y cuando digo referencias filosóficas me refiero a las de la filosofía académica, la que se imparte en los Institutos y en las Facultades de Filosofía –es un pensamiento condenado a caer en la vulgaridad o en la cursilería. Lo cual no quiere decir que para evitar esa vulgaridad y esa cursilería tengamos que desplazarnos hacia la retórica tecnicista vitalmente insustancial de la filosofía universitaria sino sólo que es posible un pensamiento sobre las cuestiones vitales basado en la seriedad de la tradición filosófica occidental. Entre el academicismo filosófico, con valor únicamente para la competitividad personalista, y la inanidad del pensamiento mundano al uso es posible encontrar un justo medio consistente en pensar la vida desde referencias filosóficas serias.
viernes, 12 de febrero de 2010
CON MOTIVO DEL DÍA DE SAN VALENTÍN
Se acerca un año más la fecha de las horteradas valentinianas. Todo el sentimentalismo pequeñoburgués con su acompañamiento de cursilería vulgarmente personalista se despliega para esta jornada ante nosotros con motivo del día de un santo completamente mítico, del que incluso dudo que esté en el santoral romano, y cuya celebración seguramente fue introducida en nuestro país por Galerías Preciados o El Corte Inglés y tiene su origen, o su principal bastión, en Yanquilandia. Desde luego, no se trata de una fiesta tradicional y castiza perteneciente al siempre estimable acervo cultural popular del suelo natal.
Todos los cursis y horteras de este mundo parecen ponerse de acuerdo en estas fechas para presentarnos el llamado amor como fuente de sentimientos puros y nobles cuando en realidad el llamado amor es una emoción animal revestida de farsa psicologista.
Esto es el día de San Valentín.
Todos los cursis y horteras de este mundo parecen ponerse de acuerdo en estas fechas para presentarnos el llamado amor como fuente de sentimientos puros y nobles cuando en realidad el llamado amor es una emoción animal revestida de farsa psicologista.
Esto es el día de San Valentín.
domingo, 7 de febrero de 2010
SELECCIÓN DE CITAS
Psicología
“¿Quién es la persona normal?
La que es capaz de amar y trabajar.”
Sigmund Freud
“Pues, ellos, los dioses, los dadores del fuego celestial,
nos envían también dolor sagrado, así dure el mío;
hijo de esta tierra me muestro: para sufrir y amar hecho.
Friederich Hölderlin
“La locura es la ausencia de obra”
Michel Foucault
Medicina
“Una de las enfermedades más extendidas es el diagnóstico”
Karl Krauss
Misoginia. Verdades eternas sobre la mujer sea cual sea su papel social.
“La siguiente discordia es causada por las mujeres, que no tardan en oponerse a la corriente cultural, ejerciendo su influencia dilatoria y conservadora. Sin embargo son estas mismas mujeres las que originalmente establecieron el fundamento de la cultura, con las exigencias de su amor. Las mujeres representan los intereses de la familia y de la vida sexual; la obra cultural, en cambio, se convierte cada vez más en tarea masculina, imponiendo a los hombres dificultades crecientes y obligándoles a sublimar instintos, sublimación para la que las mujeres están escasamente dotadas. Dado que el hombre no dispone de energía psíquica en cantidades ilimitadas, se ve obligado a cumplir sus tareas mediante una adecuada distribución de la libido. La parte que consume para fines culturales la sustrae sobre todo a las mujeres y a la vida sexual; la constante convivencia con otros hombres y su dependencia de las relaciones con éstos, aun llegan a sustraerlo de sus deberes de esposo y padre. La mujer viéndose así relegada a segundo término por las exigencias de la cultura, adopta frente a ésta una actitud hostil .”
S. Freud, ”El malestar en la cultura”
“Si no hubiera sido por las mujeres, los hombres habrían hablado con los dioses”
Cicerón
La vida
“No me gusta mezclarme en mis asuntos privados”
Karl Krauss
“La vida es un esfuerzo digno de mejor causa”
Karl Krauss
“....pero todo lo excelso es tan difícil como raro”
Baruch Spinoza, final de la “Ethica more geometrico demostrata”
Alemania
“Lo esencial es que estamos en medio de la consumación del nihilismo, que “Dios ha muerto” y que todo espacio-tiempo para la divinidad está cerrado. Que sin embargo, la superación del nihilismo se anuncia en el pensar poético y en el cantar de lo alemán; lo cual, evidentemente, no es percibido todavía, en lo más mínimo, por los alemanes, pues se afanan en organizarse según las pautas del nihilismo circundante y no conocen la esencia de una autoafirmación histórica.”
Martin Heidegger, ante el tribunal aliado que lo apartó de la docencia universitaria por su vinculación inicial con el régimen nazi.
“Durante largos periodos, que se prolongan más allá de la primera época de la historia burguesa, las mallas de la red civilizatoria, el aburguesamiento, no estuvieron en Alemania tan apretadas como en los países occidentales; por ello mismo se conservó en aquélla un acervo de fuerzas naturales no dominadas. Con ello se engendró tanto el imperturbable radicalismo del espíritu como la permanente posibilidad de recaída. De ahí que no pueda considerarse a Hitler como el destino del carácter nacional alemán, ni fue casual que él se impusiese en Alemania. Sólo que sin la seriedad alemana, suscitada por el “pathos” del absoluto, y sin la cual no se habría producido lo mejor, tampoco Hitler hubiera podido prosperar. En los países occidentales, donde las reglas del juego de la sociedad han penetrado en las masas más profundamente, Hitler hubiera hecho el ridículo. La seriedad divina puede degenerar en lo bestial; ella se atribuye con “hybris” literalmente lo absoluto, y se enfurece contra cuanto no se doblega a su pretensión.”
Theodor W. Adorno, filósofo alemán de origen judío exiliado en USA durante los años del nazismo .
Música
“La música es el álgebra secreta del alma, que al escucharla, sin saberlo, está calculando.”
G.W.Leibniz
“La música es una revelación más alta que toda filosofía.”
Ludwig van Beethoven, testamento de Heiligenstadt.
“Las mujeres son la música de la vida”
Richard Wagner
“La música y sus peligros.- Sus orgías, su arte de provocar estados cristianos, sobre todo aquella mezcla de sensibilidad pervertida y devoción ardiente, va de la mano con el desaseo de la mente y las exaltaciones del corazón; quebranta la voluntad, sobreexcita la sensibilidad; los músicos son lascivos.”
Friederich Nietzsche, “Escritos póstumos”
Estética
“¡Hijos míos, creed en lo nuevo y siempre en lo nuevo!”
Richard Wagner
Amor
“Sólo los grandes despreciadores son capaces del gran amor.”
Friederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”
“Freudvoll/und Leidvoll /Gedankenvoll sein/Bangen und Langen/ in schwebender Pein/
Himmelhoch jauzend/zum Tode betrübt/ Glücklich allein /ist die Seele/die liebt.
Estar lleno de alegría ,estar lleno de penas, estar lleno de pensamientos, oscilar en medio de sufrimientos , extasiarse de gloria, temer a la muerte, feliz estando sola es el alma que ama.
Johann W. Goethe
Filosofía
“Es la teoría lo que decide lo que puede ser observado.”
Albert Einstein
“Todo lo sólido se desvanece en el aire”
Karl Marx
Antiburguesismo (ecos de la adolescencia)
“¡Embriágate, sé sacerdote, poeta o soldado!
Ch. Baudelaire
Sexualidad
“En algunas ocasiones, y si se le echa mucha imaginación , una mujer puede llegar a ser un buen sucedáneo de la masturbación.”
K. Krauss
Teología política
“Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías(...)Los mercaderes de estas cosas que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose y diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad que estaba vestida de lino fino de púrpura y de escarlata y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas.”
Apocalipsis,18,15-17
“¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión”
Lucas,12,51
“El único modo que aún le queda a la filosofía de responsabilizarse a la vista de la desesperación es intentar ver las cosas tal como aparecen desde la perspectiva de la redención. El conocimiento no tiene otra luz iluminadora del mundo que la que arroja la idea de la redención; todo lo demás se agota en reconstrucciones y se reduce a mera técnica. Es preciso fijar perspectivas en las que el mundo aparezca trastocado, enajenado, mostrando sus grietas y desgarros, menesteroso y deforme en el grado en que aparece bajo la luz mesiánica (...)Pero frente a la exigencia que de ese modo se impone, la pregunta por la realidad o irrealidad de la redención misma resulta poco menos que indiferente.”
Theodor W. Adorno, filósofo de origen judío, “Minima moralia”, último párrafo.
Religión (desde un punto de vista utilitario y funcional)
“Casi todos tenemos supersticiones. El problema es que hay gente que se deja llevar por ellas. Desde una perspectiva agnóstica, el valor de la religión descansa en su capacidad de ritualizar y contener los estragos de la fe.(...) algunos ateos objetarían que los rituales religiosos refuerzan y fomentan el irracionalismo. En su opinión la religión no es más digna de elogio por impedir que la gente se vuelva loca, pues lo que hace es santificar sus delirios. Pero esta opinión parte del supuesto equivocado de que es posible librarnos de la creencia en lo sobrenatural. Yo me trato los anhelos religiosos con homeopatía. El remedio es la enfermedad en pequeñas dosis.”
[La religión no como neurosis colectiva de la humanidad (Freud) sino como vacuna social contra la neurosis privada.]
Wendy Kaminer: “Durmiendo con extraterrestres. El auge del irracionalismo y los peligros de la devoción.”
Religión (tomada más en serio)
“Aunque Dios no existiera la religión seguiría siendo santa y sagrada”
Ch. Baudelaire
“las vírgenes de Rafael, la cúpula de San Pedro en Roma, las catedrales góticas, la música de Mozart, de Pergolesi, de Haydn, el canto del Prefacio, el “Te Deum”, el “Stabat”, el “Lauda Sion”, el “Dies irae”, todos estos portentos y otros mil, son hijos del culto católico...”
Abate Gaume, “El catecismo de la perseverancia”, citado por Gustavo Bueno en “El mito de la cultura”
“Yo soy ateo, pero como buen francés [o español] soy católico.”
Charles Maurras
“Yo me siento a la vez deísta, panteísta y ateo “
Goethe, citado con entusiasmo por Unamuno
“Quien tiene ciencia tiene ya también religión; quien no tenga ciencia tenga al menos religión.”
Goethe
Educación humanística
“Los más sabios de todos los tiempos
sonríen y bajan la cabeza y están de acuerdo en decir:
¡Locura , obstinarse en curar a los locos!
Hijos de la sabiduría, tened siempre a los tontos
por tontos, tal como debe ser.
Goethe, citado por Nietzsche
Norte y Sur
“Mi pasión en este ámbito, como en tantos otros, es ambivalente –entre Verdi cuyo monumento visito cada vez que voy a Cagliari y “El buque fantasma”. El Mar del Norte con sus tempestades nocturnas, El Mediterráneo en plena calma –Wagner y Nietzsche se reconcilian entonces.”
Ernst Jünger
Política
“Siempre me ha gustado juntar y mezclar los problemas contradictorios: nación y Europa, socialismo y aristocracia, libertad de pensamiento y autoridad, misticismo y anticlericalismo.”
Pierre Drieu la Rochelle
“La peor forma de socialismo siempre será preferible a la mejor forma de capitalismo.”
Georges Lukàcs
“La decadencia espiritual del planeta ha avanzado tanto que los pueblos están en peligro de perder sus últimas fuerzas intelectuales, las únicas que les permitirían ver y apreciar tan sólo como tal esa decadencia. Esta simple constatación no tiene nada que ver con un pesimismo cultural, aunque ciertamente tampoco con el optimismo; porque el oscurecimiento del mundo, la huida de los dioses, la destrucción de la Tierra, la masificación del hombre, el odio frente a todo lo que es creador y libre, han alcanzado en toda la Tierra una dimensión tal que categorías tan infantiles como optimismo o pesimismo se han vuelto ridículas desde hace tiempo.”
Martin Heidegger, “Introducción a la metafísica”, 1935
Literatura
“No tengo nada contra la literatura novelística porque me es indiferente que se cuente de una manera prolija aquello que no me interesa lo más mínimo.”
Karl Krauss
“Sí, hombres como Gautier, Wilde , Maupassant, Flaubert e incluso Baudelaire, son rebeldes y al mismo tiempo son conformistas. Quieren que el público, los críticos, les comprendan. Quieren llegar a ser clásicos. Por eso escriben clara y correctamente. Y ese conformismo literario, que es un conformismo social, quita mucho efecto a su rebeldía. Además tuvieron demasiado desprecio e ignorancia de la filosofía y de la filosofía religiosa. Eso les pone al nivel de los filisteos y de las mujeres.”
Pierre Drieu la Rochelle
Psicología
“¿Quién es la persona normal?
La que es capaz de amar y trabajar.”
Sigmund Freud
“Pues, ellos, los dioses, los dadores del fuego celestial,
nos envían también dolor sagrado, así dure el mío;
hijo de esta tierra me muestro: para sufrir y amar hecho.
Friederich Hölderlin
“La locura es la ausencia de obra”
Michel Foucault
Medicina
“Una de las enfermedades más extendidas es el diagnóstico”
Karl Krauss
Misoginia. Verdades eternas sobre la mujer sea cual sea su papel social.
“La siguiente discordia es causada por las mujeres, que no tardan en oponerse a la corriente cultural, ejerciendo su influencia dilatoria y conservadora. Sin embargo son estas mismas mujeres las que originalmente establecieron el fundamento de la cultura, con las exigencias de su amor. Las mujeres representan los intereses de la familia y de la vida sexual; la obra cultural, en cambio, se convierte cada vez más en tarea masculina, imponiendo a los hombres dificultades crecientes y obligándoles a sublimar instintos, sublimación para la que las mujeres están escasamente dotadas. Dado que el hombre no dispone de energía psíquica en cantidades ilimitadas, se ve obligado a cumplir sus tareas mediante una adecuada distribución de la libido. La parte que consume para fines culturales la sustrae sobre todo a las mujeres y a la vida sexual; la constante convivencia con otros hombres y su dependencia de las relaciones con éstos, aun llegan a sustraerlo de sus deberes de esposo y padre. La mujer viéndose así relegada a segundo término por las exigencias de la cultura, adopta frente a ésta una actitud hostil .”
S. Freud, ”El malestar en la cultura”
“Si no hubiera sido por las mujeres, los hombres habrían hablado con los dioses”
Cicerón
La vida
“No me gusta mezclarme en mis asuntos privados”
Karl Krauss
“La vida es un esfuerzo digno de mejor causa”
Karl Krauss
“....pero todo lo excelso es tan difícil como raro”
Baruch Spinoza, final de la “Ethica more geometrico demostrata”
Alemania
“Lo esencial es que estamos en medio de la consumación del nihilismo, que “Dios ha muerto” y que todo espacio-tiempo para la divinidad está cerrado. Que sin embargo, la superación del nihilismo se anuncia en el pensar poético y en el cantar de lo alemán; lo cual, evidentemente, no es percibido todavía, en lo más mínimo, por los alemanes, pues se afanan en organizarse según las pautas del nihilismo circundante y no conocen la esencia de una autoafirmación histórica.”
Martin Heidegger, ante el tribunal aliado que lo apartó de la docencia universitaria por su vinculación inicial con el régimen nazi.
“Durante largos periodos, que se prolongan más allá de la primera época de la historia burguesa, las mallas de la red civilizatoria, el aburguesamiento, no estuvieron en Alemania tan apretadas como en los países occidentales; por ello mismo se conservó en aquélla un acervo de fuerzas naturales no dominadas. Con ello se engendró tanto el imperturbable radicalismo del espíritu como la permanente posibilidad de recaída. De ahí que no pueda considerarse a Hitler como el destino del carácter nacional alemán, ni fue casual que él se impusiese en Alemania. Sólo que sin la seriedad alemana, suscitada por el “pathos” del absoluto, y sin la cual no se habría producido lo mejor, tampoco Hitler hubiera podido prosperar. En los países occidentales, donde las reglas del juego de la sociedad han penetrado en las masas más profundamente, Hitler hubiera hecho el ridículo. La seriedad divina puede degenerar en lo bestial; ella se atribuye con “hybris” literalmente lo absoluto, y se enfurece contra cuanto no se doblega a su pretensión.”
Theodor W. Adorno, filósofo alemán de origen judío exiliado en USA durante los años del nazismo .
Música
“La música es el álgebra secreta del alma, que al escucharla, sin saberlo, está calculando.”
G.W.Leibniz
“La música es una revelación más alta que toda filosofía.”
Ludwig van Beethoven, testamento de Heiligenstadt.
“Las mujeres son la música de la vida”
Richard Wagner
“La música y sus peligros.- Sus orgías, su arte de provocar estados cristianos, sobre todo aquella mezcla de sensibilidad pervertida y devoción ardiente, va de la mano con el desaseo de la mente y las exaltaciones del corazón; quebranta la voluntad, sobreexcita la sensibilidad; los músicos son lascivos.”
Friederich Nietzsche, “Escritos póstumos”
Estética
“¡Hijos míos, creed en lo nuevo y siempre en lo nuevo!”
Richard Wagner
Amor
“Sólo los grandes despreciadores son capaces del gran amor.”
Friederich Nietzsche, “Así habló Zaratustra”
“Freudvoll/und Leidvoll /Gedankenvoll sein/Bangen und Langen/ in schwebender Pein/
Himmelhoch jauzend/zum Tode betrübt/ Glücklich allein /ist die Seele/die liebt.
Estar lleno de alegría ,estar lleno de penas, estar lleno de pensamientos, oscilar en medio de sufrimientos , extasiarse de gloria, temer a la muerte, feliz estando sola es el alma que ama.
Johann W. Goethe
Filosofía
“Es la teoría lo que decide lo que puede ser observado.”
Albert Einstein
“Todo lo sólido se desvanece en el aire”
Karl Marx
Antiburguesismo (ecos de la adolescencia)
“¡Embriágate, sé sacerdote, poeta o soldado!
Ch. Baudelaire
Sexualidad
“En algunas ocasiones, y si se le echa mucha imaginación , una mujer puede llegar a ser un buen sucedáneo de la masturbación.”
K. Krauss
Teología política
“Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías(...)Los mercaderes de estas cosas que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose y diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad que estaba vestida de lino fino de púrpura y de escarlata y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas! Porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas.”
Apocalipsis,18,15-17
“¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión”
Lucas,12,51
“El único modo que aún le queda a la filosofía de responsabilizarse a la vista de la desesperación es intentar ver las cosas tal como aparecen desde la perspectiva de la redención. El conocimiento no tiene otra luz iluminadora del mundo que la que arroja la idea de la redención; todo lo demás se agota en reconstrucciones y se reduce a mera técnica. Es preciso fijar perspectivas en las que el mundo aparezca trastocado, enajenado, mostrando sus grietas y desgarros, menesteroso y deforme en el grado en que aparece bajo la luz mesiánica (...)Pero frente a la exigencia que de ese modo se impone, la pregunta por la realidad o irrealidad de la redención misma resulta poco menos que indiferente.”
Theodor W. Adorno, filósofo de origen judío, “Minima moralia”, último párrafo.
Religión (desde un punto de vista utilitario y funcional)
“Casi todos tenemos supersticiones. El problema es que hay gente que se deja llevar por ellas. Desde una perspectiva agnóstica, el valor de la religión descansa en su capacidad de ritualizar y contener los estragos de la fe.(...) algunos ateos objetarían que los rituales religiosos refuerzan y fomentan el irracionalismo. En su opinión la religión no es más digna de elogio por impedir que la gente se vuelva loca, pues lo que hace es santificar sus delirios. Pero esta opinión parte del supuesto equivocado de que es posible librarnos de la creencia en lo sobrenatural. Yo me trato los anhelos religiosos con homeopatía. El remedio es la enfermedad en pequeñas dosis.”
[La religión no como neurosis colectiva de la humanidad (Freud) sino como vacuna social contra la neurosis privada.]
Wendy Kaminer: “Durmiendo con extraterrestres. El auge del irracionalismo y los peligros de la devoción.”
Religión (tomada más en serio)
“Aunque Dios no existiera la religión seguiría siendo santa y sagrada”
Ch. Baudelaire
“las vírgenes de Rafael, la cúpula de San Pedro en Roma, las catedrales góticas, la música de Mozart, de Pergolesi, de Haydn, el canto del Prefacio, el “Te Deum”, el “Stabat”, el “Lauda Sion”, el “Dies irae”, todos estos portentos y otros mil, son hijos del culto católico...”
Abate Gaume, “El catecismo de la perseverancia”, citado por Gustavo Bueno en “El mito de la cultura”
“Yo soy ateo, pero como buen francés [o español] soy católico.”
Charles Maurras
“Yo me siento a la vez deísta, panteísta y ateo “
Goethe, citado con entusiasmo por Unamuno
“Quien tiene ciencia tiene ya también religión; quien no tenga ciencia tenga al menos religión.”
Goethe
Educación humanística
“Los más sabios de todos los tiempos
sonríen y bajan la cabeza y están de acuerdo en decir:
¡Locura , obstinarse en curar a los locos!
Hijos de la sabiduría, tened siempre a los tontos
por tontos, tal como debe ser.
Goethe, citado por Nietzsche
Norte y Sur
“Mi pasión en este ámbito, como en tantos otros, es ambivalente –entre Verdi cuyo monumento visito cada vez que voy a Cagliari y “El buque fantasma”. El Mar del Norte con sus tempestades nocturnas, El Mediterráneo en plena calma –Wagner y Nietzsche se reconcilian entonces.”
Ernst Jünger
Política
“Siempre me ha gustado juntar y mezclar los problemas contradictorios: nación y Europa, socialismo y aristocracia, libertad de pensamiento y autoridad, misticismo y anticlericalismo.”
Pierre Drieu la Rochelle
“La peor forma de socialismo siempre será preferible a la mejor forma de capitalismo.”
Georges Lukàcs
“La decadencia espiritual del planeta ha avanzado tanto que los pueblos están en peligro de perder sus últimas fuerzas intelectuales, las únicas que les permitirían ver y apreciar tan sólo como tal esa decadencia. Esta simple constatación no tiene nada que ver con un pesimismo cultural, aunque ciertamente tampoco con el optimismo; porque el oscurecimiento del mundo, la huida de los dioses, la destrucción de la Tierra, la masificación del hombre, el odio frente a todo lo que es creador y libre, han alcanzado en toda la Tierra una dimensión tal que categorías tan infantiles como optimismo o pesimismo se han vuelto ridículas desde hace tiempo.”
Martin Heidegger, “Introducción a la metafísica”, 1935
Literatura
“No tengo nada contra la literatura novelística porque me es indiferente que se cuente de una manera prolija aquello que no me interesa lo más mínimo.”
Karl Krauss
“Sí, hombres como Gautier, Wilde , Maupassant, Flaubert e incluso Baudelaire, son rebeldes y al mismo tiempo son conformistas. Quieren que el público, los críticos, les comprendan. Quieren llegar a ser clásicos. Por eso escriben clara y correctamente. Y ese conformismo literario, que es un conformismo social, quita mucho efecto a su rebeldía. Además tuvieron demasiado desprecio e ignorancia de la filosofía y de la filosofía religiosa. Eso les pone al nivel de los filisteos y de las mujeres.”
Pierre Drieu la Rochelle
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