Los burgueses que creen en Dios
creen en Él porque piensan que gracias a Él tienen una familia, una profesión y
una instalación normal en la sociedad. Y eso es indignante. Es una tarea
religiosa urgente de nuestro tiempo llegar a una idea no burguesa de Dios. Pero
eso va mucho más allá de concebir una idea social-“izquierdista" de Dios; supone
tomarse en serio el mensaje evangélico de que el Dios cristiano es el Dios de
los fracasados y de los humillados y de los que sufren, que no son sólo los
oprimidos o marginados socialmente. Y en este punto hay que enfrentarse con la
terrible acusación de Nietzsche de que ese Dios es un Dios de los resentidos,
para lo cual hay que defender que la opción por los humillados y ofendidos de
un Dios que se pueda creer como existente por otras vías que la de la necesidad
que puedan sentir de Él los fracasados es una necesidad metafísica para Él
independiente de los efectos psicológicos que tal opción pueda provocar en los
elegidos por ella.
martes, 4 de diciembre de 2012
miércoles, 21 de noviembre de 2012
UNA CITA DE MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO
"España evangelizadora de la mitad del orbe(...). Esa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de Taifa. a este término vamos caminando, y ciego será quien no lo vea".
Marcelino Menéndez Pelayo, "Historia de los heterodoxos españoles", prólogo de 1882.
España fue unificada y permaneció unida por medio de un proyecto de defensa y expansión de la religión católica. A ese proyecto no le ha sucedido ningún otro en la modernidad y cuando ésta hizo que tal proyecto se agostara ha sucedido lo que predijo don Marcelino.
domingo, 2 de septiembre de 2012
SOBRE UNA LITERATURA HOY EN BOGA
Existe hoy una literatura psicologista decorativa fabricada para que cuatro individuos desarraigados, también llamados por el profesor Gustavo Bueno "individuos flotantes", pertenecientes a lo que yo llamo "pequeña progresía" se enloden en sus miserables preocupaciones sensibleras de psicologismo seudotrascendente y en tópicos más o menos conscientemente posmodernos sobre los gozos y las penas de ese "individuo flotante" en la sociedad actual.
Me da igual la posible, aunque improbable, perfección técnico-formal que pueda hallarse en ejemplos concretos de esta literatura -aunque habría que ir más despacio y analizar el caso con más detenimiento antes de decir que una escritora de este género del que hablo está a la altura de Cortázar o de García Márquez,como dice su editor en internet -porque considero una plaga igual o peor que la de los best-sellers o la de la llamada novela histórica a esta literatura supuestamente "seria" y "no comercial" que alimenta el psicologismoideológico de ciertas minorías seudo-cultas o semi-cultas de la sociedad actual y que se caracteriza por su incapacidad de reflejar las mediaciones histórico-concretas que determinan el destino del individuo en su sociedad (tarea fundamental de la buena literatura cuando se decide a contar vidas humanas para darles un sentido artístico) y en lugar de ello lo que hace es estimular un confusionismo psicologista seudoexistencial.
PROPÓSITO DE ENMIENDA
Para los que por nuestra condición psicopatológica profunda, compleja y polimorfa sufrimos bajo las condiciones culturales de la modernidad las ideas del fascismo intelectual y de su caldo de cultivo irracionalista suponen una peligrosísima tentación que hay que saber vencer. Hago el propósito de enfrentarme a esas ideas y no coquetear con ellas, aunque no renuncio al conocimiento de ese mundo ideológico.
jueves, 12 de julio de 2012
ANTE LAS ACTUALES LUCHAS SINDICALES Y POPULARES
Si las luchas sindicales y populares en curso se quedan en una simple lucha economicista por el mantenimiento de los salarios y de los puestos de trabajo y no se convierten en una lucha por el cuestionamiento global del capitalismo y por la construcción de un socialismo que suponga "una vida de calidad sustancialmente nueva (...) que signifique la ruptura con el entero complejo de la vida tradicional" (Marcuse) para de esta manera crear una "nueva cultura que cumpla las promesas humanísticas de la vieja cultura", en este caso, a mí esas luchas actuales no me interesan lo más mínimo.
miércoles, 11 de julio de 2012
LECTURA DE MARCUSE
Leyendo "Ensayo sobre la liberación" de Herbert Marcuse. Da pena comprobar la diferencia entre las aspiraciones de la izquierda sesentayochista y las de la lucha defensiva de la actual izquierda, que no ve más allá de las motivaciones economicistas de defensa de un Estado del bienestar que yo no digo que no tenga que existir pero que es totalmente insuficiente de cara a lo que sería una auténtica liberación antropológica.
LA CRISIS DEL CAPITALISMO
Nos acordamos de Sta. Bárbara cuando truena, por decirlo con una frase hecha, pero seguimos sin darnos cuenta de que el capitalismo es un sistema absurdo y aberrante, desde el momento en que la producción material de la vida no está dirigida en él a la satisfacción de las necesidades sociales reales sino a la acumulación del capital en manos de los propietarios de los medios de producción. Si se acepta el capitalismo y no se quiere hablar de su superación, hay que aceptar la lógica neoliberal de las recetas que se están empleando para salvarlo. Parafraseando a Horkheimer, el filósofo de la Escuela de Frankfurt, hay que decir que quien no quiera hablar de capitalismo y de su superación socialista (me refiero a la abolición de la propiedad privada de los medios de producción) que no hable de crisis.
Ahora bien, el capitalismo y sus sistema financiero han alcanzado tal grado monstruoso de complejidad y autonomía con respecto a cualquier referente ético o político que me temo que cualquier intento de desmantelarlos podría provocar una situación de caos. Además los problemas y peligros que plantearía la construcción del socialismo son literalmente aterradores. Lo que pasó en la URSS en la época de esa construcción no fue algo puramente accidental o una contingencia provocada por el nivel de bajo desarrollo del capitalismo de la que se partía, sino algo que se deriva necesariamente de la idea de construcción del socialismo como tarea propuesta por la voluntad y la razón humanas contra la inercia natural de la historia y de las propias tendencias psico-biológicas humanas. Por o tanto, lo mejor es olvidarse de todo proyecto político transformador y buscarse cada cual su salvación material y cultural. Cuando no se puede hacer nada contra el monstruo incontrolable que hemos creado y cuando las consecuencias éticas de intentar matarlo serían completamente inasumibles, lo mejor es entrar en una fase de individualismo apolítico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)