lunes, 14 de enero de 2013

TRABAJO SOBRE "CONOCIMIENTO E INTERÉS" DE HABERMAS (PRIMERA PARTE)



(Trabajo realizado hacia la segunda mitad de los años 90) 


El proyecto desarrollado por Habermas en Conocimiento e Interés consiste en el planteamiento consiste en una reconstrucción de la teoría del conocimiento que salve el reduccionismo metodológico-cientificista a que ha conducido el positivismo, responsable del  ocultamiento del auténtico y esencial sentido, sólo filosóficamente desentrañable, del conocimiento, que éste inexcusablemente posee en tanto que proyecto y empresa racionales mantenidos por el hombre occidental durante un prolongado intervalo temporal de búsqueda de la verdad. Ese sentido es poseído por el conocimiento en tanto que ciencia europea. Ésta no puede ser abstraída del proceso formativo de la humanidad en su conjunto, entendido como el constante avance en una maduración racional de fines emancipatorios, cualquiera que sea el sentido, seguramente político-trascendental, en que sea entendido este carácter. Se trata , pues, de indagar en el sentido racional de la ciencia, evitando una interpretación del conocimiento en ella plasmado hecha desde el estrecho marco de la epistemología positivista, que toma como modelo para todo conocimiento efectivo las ciencias naturales presentadas desde una óptica metodológico-proposicionalista que las reduce a máquina imparable de obtención de verdaes que se limitan a reflejar hechos considerados como datos últimos (objetivismo).
                Por tanto el Habermas de Conocimiento e Interés se nos aparece como heredero directo del Husserl de La Crisis de la Ciencias europeas . Se trata de salvar el sentido d ela ciencia como proyecto racional. Para ello es necesario ver en ella una plasmación del conocimiento que no reduzca el alcance de éste en el sentido positivista. Somos invitados a pasar de la metodología de la ciencia natural a dilucidación del trasfondo filosófico del conocimiento, trasfondo que es el único garante, como ya ha quedado sentado desde Kant, de su posibilidad, su validez y, ahora también, de su papel directriz en el proceso de crecimiento racional de la humanidad. Para llevar a cabo esta empresa, Habermas también se nos descubre como continuador de una amplia y conocida tradición alemana. Pero lo que en ella podía aparecer como una simple matización metodológica tendrá ahora ciertamente un mayor alcance: no se trata de responder a la unilateralidad positivista estableciendo un dualismo de métodos, ambos situados en el mismo plano de legitimidad  al servir a sendos intereses igualmente necesarios para el sujeto, pero totalmente opuestos en cuanto a su sentido; pues Habermas perseguirá remontarse hasta una esfera metametodológica de ese mismo interés que se convierte en condición de posibilidad de todo conocimiento en general. En Habermas antes de la diversidad de intereses está la unidad del sentido hermenéutico de todo interés, que lo convierte en categoría sociológica, al ser únicamente situable y comprensible en el marco del desarrollo autoconstitutivo de la especie humana como comunidad construida, en su progreso, mediante constante interacción simbólica. Vamos por tanto en Habermas hacia lo hermenéutico como condición de posibilidad de toda investigación posible. La combatida reducción positivista del conocimiento a conocimiento científico-natural  es enfrentada a una elevación a categoría trascendental  del conocimiento comprensivo entre sujetos, cuya constitución como comunidad de investigadores es una posibilidad más de su permanente diálogo autoconstitutivo.
El trayecto a seguir por la empresa habermasiana es por tanto claro: salida del proposicionalismo positivista a través de la hermenéutica en dirección hacia lo trascendental. Pero hay que tener algo presente: Habermas mantendrá siempre su proyecto dentro del marco estricto de una profundización en la lógica de la investigación explicitada como crítica del sentido que el propio positivismo no puede obviar. Expresamente se anuncia la intención de desarrollar una crítica inmanente del positivismo.
                Más allá de Kant, Habermas en Conocimiento e Interés no se limita a desarrollar una teoría del conocimiento, sino que intenta hacerse cuestión de su posibilidad y su necesidad. Estamos pues en la “metacrítica” de la teoría del conocimiento. No cabría entender esta obra como una simple restauración de la teoría del conocimiento que ataja su disolución positivista. Habermas es consciente de que no es posible la simple vuelta a Kant. Cree sin embargo que sí es posible volver a situarse en el nivel alcanzado por Hegel al profundizar y concretar la subjetividad, si la problemática metodológica del positivismo es tomada en serio contra él mismo.      
                Habermas, tras Hegel, está decididamente situado en un plano metacrítico, donde, más allá de Kant, no se pretende simplemente plantear la cuestión de la teoría del conocimiento, sino que ésta se haga cuestión de sí misma. Podemos decir que en lugar de la validez y posibilidad del conocimiento, es la validez y posibilidad de su propia crítica lo que se discute. A diferencia  de la de Adorno en su metacrítica vía Husserl, la respuesta de Habermas afirma la necesidad de mantener la crítica del conocimiento como única forma d ehacer frente al peligro positivista. Pero ahora debe ser desarrollada por otros medios, los que proporciona el modelo intersubjetivo, que es presentado como la gran novedad filosófica  que supone un giro radical frente a la anterior tradición conciencialista. En Conocimiento e Interés la perspectiva lógico-trascendental clásica, entendiéndose por tal la que retorna a una conciencia fundante a partir del resultado de sus funciones  de síntesis, es sustituida por el nuevo enfoque. La obra está encaminada a mostrar el contenido que la intersubjetividad posee en orden a la refundación  de la teoría del conocimiento.
                Pero para ello el método elegido es el propio método histórico-hermenéutico de diálogo con una serie de autores de la tradición que Habermas cree que puede conducirle a donde él quiere llegar. Ése va a ser su “hilo conductor”. Ahora bien, la problematicidad de tal método es significativa, pues de sus buenos resultados sólo se podría esperar que quedara conseguida la necesidad y viabilidad de la reconstrucción deseada, no sus contenidos. Habermas tendría que haber entrado directamente a desarrollar las estructuras que hacen de la intersubjetividad el trasfondo de todo conocimiento posible, estableciendo un concepto de verdad alternativo al que la sitúa en la relación entre sujeto y objeto. En cualquier caso, Habermas con lo que hace en Conocimiento e Interés no puede pretender para su nueva teoría del conocimiento el mismo grado de validez filosófica alcanzado por Kant con su método propiamente trascendental. Es ésta una inconsecuencia importante en la obra: cómo Habermas pretende establecer un fundamento trascendental del conocimiento a través de un método que no es trascendental sino que trascurre por derroteros hermenéuticos. No cabría sentar lo hermenéutico como nivel filosófico primordial hermenéuticamente. Sería en la obra posterior de Habermas donde habría quedado desarrollado aquello a lo que simplemente se apunta en Conocimiento e Interés .No obstante es conocida la afición de Habermas, ampliamente desarrollada en su obra posterior, a exponer siempre sus ideas buscando el apoyo y a la vez la distancia oportuna en relación con autores insertos en distintas tradiciones, de todas las cuales se intenta mostrar que confluyen en la exigencia de encontrar una salida a sus insuficiencias y aporías internas en la solución dialógica. Nuestra duda es si el propósito de Conocimiento e Interéspuede ser satisfecho con tal procedimiento.
                Habermas pretende dar cabida dentro de la teoría del conocimiento, y configurar en torno a ello su contenido, a lo sociológico-empírico, pero no precisamente a lo lógico-empírico bajo la forma de nivel básico no rebasable de datos proposicionalmente enunciables, lo cual provocaría la temida degradación de dicha teoría del conocimiento en mera metodología cientificista de la ciencia.
                Cientificista en un triple plano: primero, porque hay una reducción de todo posible saber al conseguido según el modelo del conocimiento científico-natural; segundo, porque produce una estricta separación entre la esfera vital, con su diversidad de intereses, y el conocimiento; y tercero, porque concibe el conocimiento como reflejo de hechos previos e independientes que la ciencia capta al margen de cualquier trasfondo de constitución subjetiva. La lucha de Habermas contra estas tres vertientes del reduccionismo positivista va a girar en torno al desenmascaramiento del carácter errado y la inviabilidad de la tercera vertiente. Inviabilidad porque el ocultamiento de la dimensión subjetiva supuesta en todo acto de conocimiento obliga al positivismo, como se muestra en Comte y Mach, a una recaída implícita pero total en el lenguaje metafísico cuya superación es prioritaria y obsesiva para él. El ahondamiento en las condiciones subjetivas será el movimiento que permita, además de dar con la conexión con la esfera de la actividad vital movida por intereses, descubrir la posibilidad y la necesidad, impuestas por ese contexto vital, de un tipo de conocimiento distinto del científico-natural, que además de ser, por descontado, tan legítimo como él, se sitúa en una dimensión que permite ese ahondamiento, por lo que es inseparable de él. Aquí se produce un cortocircuito problemático e interesante: la propia ciencia del hombre viene envuelta en la autorreflexión que debería fundarla. Al igual que en la Fenomenología del Espíritu, la labor que debería despejar el camino hacia la ciencia es ella misma ya ciencia. Y al igual que Kant da por válido de antemano un concepto normativo de ciencia sacado de las ciencias físico-matemáticas de su época, Habermas parte de la relevancia gnoseológica de unas ciencias hermenéuticas, al margen de las cuales no puede ser pensada su concepción de la intersubjetividad fundante. Como también ocurre que de la misma manera que Kant parte, según nos dice Habermas, de la seguridad de la autoconciencia que resulta como ya siempre dada de antemano (aunque su unidad trascendental sólo pueda ser captada en la propia efectividad de la representación), él da por sentada una intersubjetividad anterior a toda objetivación (aunque sus estructuras concretas sólo puedan desentrañarse en la dilucidación metametodológica de la actividad científica) que sólo puede mantenerse desde una determinada concepción, la hermenéutica, de las ciencias humanas, concepción no problematizada en principio.
                No parece posible que, dado el planteamiento de Habermas de “embrollar” a las ciencias humanas con la problemática fundante en la que él insiste, éstas puedan poseer el grado necesario de ingenuidad “objetivista” que en las ciencias naturales parece condición de la firmeza de sus logros “positivos”.
                                                                 
                

lunes, 7 de enero de 2013

LISTA DE AUTORES QUE PRETENDE SERVIR DE SUGERENCIA PARA EVITAR LA PSEUDOCULTURA

Voy a poner aquí mi lista favorita de autores que considero representantes de una pseudocultura que es mejor evitar para no caer en el horterismo cultural. Espero que no se entienda esta lista como una muestra de elitismo intelectual o como la expresión de un deseo de ofender a quien pueda sentir interés por alguno de los autores citados. No es tampoco un intento de hacer pedagogía o de convertirme en salvador de despistados culturales. Sólo intento expresar unas valoraciones que uno tiene ganas de hacer ante lo que se ve cada día en lo que respecta a lo que le gusta a la gente. Creo que es humana, y éticamente correcta, la pretensión de desenmascarar lo que uno cree que engaña a la gente. Si alguien no está de acuerdo con mi lista o piensa que me baso en prejuicios, que me lo diga y lo discutiremos. Voy a dividir esta lista en cuatro apartados: el psicológico, el filosófico, el literario y el científico (o, mejor dicho, el relativo a la divulgación científica). Faltaría un apartado dedicado a la historiografía, pero como ahí entraríamos en discusiones de baja política y ahora no tengo ganas de ello, prescindo de este apartado que habría que dedicar a algunos historiadores. 1. Apartado psicológico -El psiquiatra conservador Enrique Rojas y el psiquiatra progresista Luis Rojas Marcos, maestros, tanto uno como otro y a pesar de sus diferencias ideológicas superficiales, de la trivialidad psicológica y de la ideología de la felicidad adaptativa y reductora del individuo a su funcionalidad social normalizada. Sobre Enrique Rojas recomiendo la crítica de una de sus obras (precisamente la dedicada a la felicidad) que hace Gustavo Bueno en la pgs. 18-19 de su libro “El mito de la felicidad”, libro éste de Gustavo Bueno que creo que se puede encontrar gratuitamente on-line. -El también (creo) psiquiatra Claudio Naranjo, portavoz de las naderías y las monsergas pseudopersonalistas (o simplemente personalistas pero de bajo nivel) de una psicología llamada trans-personal o gestáltica o algo así. Hace poco leí una entrevista con este señor en una revista de esas esotéricas (también de gran nivel intelectual) donde defendía unas ideas pedagógicas de libertarismo bien-pensante y a la vez radical que creo que ya han hecho suficiente daño al sistema educativo como para que alguien se atreva a defenderlas todavía. -En este apartado ni que decir tiene que incluyo a autores de la calaña de Paul Coelho o Jorge Bucay, auténticos farsantes del “trascendentalismo” psicológico. 2. Apartado filosófico -Me voy a arriesgar a decir que tengo serias dudas, con ciertas salvedades, sobre el valor filosófico de la obra de María Zambrano, cuya “razón poética” me huele (sólo me huele, porque no la he leído a fondo, a pesar de que lo he intentado) a sensiblería filosófica. -Otro caso es el de José Antonio Marina. Este autor parte de lo que parece un buen aprovechamiento de su formación académica, y sospecho que en sus primeras obras sobre el ingenio y la inteligencia podrían encontrarse algunas ideas interesantes, pero ha terminado convirtiéndose en un sermonero y autor de libros de autoayuda filosófica, y además últimamente, no sé si por interés material o por ilusión pedagógica, promueve proyectos absolutamente inútiles de pedagogía social como una “escuela de padres” o algo así. A Marina habría que recordarle lo que dijo Hegel: la filosofía ha de guardarse de ser edificante. Y en todo caso, la obra de este autor muestra lo problemática que es la orientación psicológica de la filosofía. -Un caso que se podría comparar al de Marina es el de Erich Fromm, que comenzó con un freudomarxismo incluido en el proyecto crítico de la Escuela de Frankfurt (aunque el alcance filosófico y crítico-sociológico de esta Escuela va mucho más allá de lo que es estrictamente el freudomarxismo), pero que terminó convertido también en sermonero, que es como expresamente le llamó Marcuse, con su ideología amorosa ocasionada por la renuncia a la radicalidad de la teoría de los instintos de Freud y su sustitución por una psicología ideológica del yo. En todo caso, Zambrano, Marina y Fromm pueden pertenecer a una cultura intelectual de medio pelo (mid-cult) y no directamente al género ínfimo de la pseudocultura ideológica al que pertenecen los autores del anterior apartado psicológico. 3. Apartado literario Aquí la lista sería interminable. Sólo indicar, y espero que se tome como una amistosa advertencia y no como una muestra de autosuficiencia intelectual, que no perdáis el tiempo leyendo best-sellers y las consabidas novelas históricas que hacen ahora como churros. Si os ponéis a leer literatura id hacia los clásicos y hacia la literatura que es valorada positivamente por los críticos académicos. Aunque aquí se plantean dos problemas: el del “esfuerzo” que requiere la literatura seria y el problema de la autoridad de la crítica y la academia universitaria sobre los gustos personales privados, problemas que no puedo tratar aquí. 4. Apartado científico En este apartado basta con citar un solo nombre: Eduardo Punset. Sé que a algunos de vosotros os puede gustar, pero de todas formas no puedo ocultar el profundo rechazo que siento hacia este señor, en el que la ideología cientificista, que tantos estragos hace en nuestra sociedad, se mezcla con ,lo que podríamos llamar el simple horterismo pseudocientífico. Habría que hacer un análisis y una crítica ideológicos en profundidad del discurso de este señor, por lo significativo que es acerca de la visión de la realidad y de la vida que tiene mucha gente. El mesianismo cientificista de Punset y las conclusiones pseudocientíficas que saca de los avances de la ciencia, amén de sus toques de gurú pseudoprogresista, son pura ideología con efectos políticos desastrosos sobre la conciencia de mucha gente. La propia comunidad científica y la comunidad académica humanística deberían prestar más atención a este fenómeno y desenmascararlo. Conclusión Esta lista es sólo un ejercicio de valor más o menos subjetivo que a mí me gustaría poder sustituir por una crítica más objetiva y en profundidad de la pseudocultura de nuestro tiempo. Pero como no tengo ni energías ni capacidad para ello, hay queda esta simple enumeración de autores que considero embaucadores y vendedores de humo o dudosos en cuanto a su calidad intelectual. Repito que no quiero ofender a nadie al que le puedan gustar algunos de los autores citados sino sólo expresar unas opiniones que no puedo expresar de otra manera ni en otro lugar y que considero que pueden ser orientativas para algunos.

miércoles, 2 de enero de 2013

FRAGMENTO PARA EL PROYECTO DE UN TRATADO SOBRE EL AMOR COMO IDEOLOGÍA Y COMO VERDAD ANTROPOLÓGICA

Este tratado (si alguna vez se realizara, cosa que dudo mucho) estaría dedicado a las mujeres que he amado en mi vida (ideológicamente o con verdad personal). Amar a alguien significa querer plenificar humanamente su existencia, querer llevar su existencia a su grado máximo posible de plenitud humana. Pero esta planificación, para que ella alcanzara su efectividad práctica y no se quedara en un mero deseo sentimental, requeriría grandes transformaciones sociales y políticas, requeriría una “polis” organizada para la consecución del fin del desarrollo humano pleno individual. La esencial dimensión pedagógica del amor conduce necesariamente a su resolución política. El gran valedor filosófico del Eros pedagógico, Platón, fue al mismo tiempo el gran teorizador de la “polis” como lugar de la educación del hombre. Pero en la política de Platón el objetivo de la plenificación individual queda subordinado a la consecución de la estabilidad y armonía del todo de la “polis”, dentro de la cual la realización humana plena queda reservada para la clase de los gobernantes-filósofos. Por la naturaleza de la que están hechos, la mayoría de los hombres sólo pueden alcanzar su máxima realización como hombres si colaboran en la estabilidad justa de la “polis” y no pueden desarrollar en sí mismos como individuos las máximas posibilidades humanas, relativas a la educación que permite pasar de lo sensible a lo inteligible y convertir a esto último en principio rector de vida. Sólo siendo una pieza de la armonía en el funcionamiento justo del todo, relativo a que cada cual ocupe el puesto que le corresponde según su naturaleza, pueden la mayoría de los hombres alcanzar el máximo de realización humana posible para ellos. La “polis” no es ya entonces el lugar de la realización humana individual sino el reflejo como totalidad de la armonía inteligible del llamado “mundo de las ideas”, el mundo de los modelos inteligibles puros de la verdad. Lo que puede ser llevado a su plenitud de realización no es el individuo común sino sólo la colectividad donde cada individuo debe ser una pieza justamente colocada de una realización de lo humano que se efectúa por encima del plano de los individuos, en la colectividad en su justo funcionamiento. Con todo esto, la función pedagógica del amor quedará reservada para el proceso de selección y educación de los gobernantes-filósofos y en el resto de los hombres el amor quedará limitado a su función meramente genésica. La dimensión política del amor, hecha necesaria por su sentido pedagógico, no es para todos sino sólo para aquéllos que por su superior naturaleza están destinados al gobierno de la “polis”. Pero con independencia de Platón, y dado que la realización política de una sociedad hecha racional en el sentido de su organización para el desarrollo de las facultades humanas superiores significaría una intervención sobre el orden social y sobre la misma naturaleza de los hombres que no sería sino una forma más de la infatuación y de la “hybris” de la razón que produce consecuencias históricas catastróficas –como de hecho ya ha sucedido históricamente y tal y como nos está vedado éticamente volver a intentar con nuevos experimentos -,entonces tenemos que preguntarnos por la posibilidad de que por el amor podamos hacer algo por la realización humana de la persona amada haciendo abstracción de la necesidad última de que tal realización fuera alcanzada por medios políticos. Toda consideración del amor, que aun dejando aparte lo político, no ofrezca el punto de vista de lo pedagógico se limita exclusivamente al terreno animal instintivo. Querer a partir de ese arraigo de todo amor no pedagógico en lo animal instintivo elaborar una teoría del amor como realidad antropológica fundamental, ya sea por vía de la retórica fenomenológica del “modo de darse” la alteridad humana o por la vía de la concreción sensual de un materialismo enemigo de abstracciones y proyecciones filosóficas o teológicas, es pura ideología filosófica, es decir, idealización encubridora de una pura realidad psicológica animal que debe se dejada a la esfera de las contingencias vitales libres de toda teorización o de toda pretensión normativa de toda pretendida filosofía de la vida. Pero además, y aumentando con esto el alejamiento con respecto a Platón, la elevación pedagógica de la persona amada a un mundo superior puede ser concebida no como elevación al mundo de la idealidad en el sentido de lo universal y necesario subsistente con independencia y primacía ontológica sobre lo empírico-particular-contingente, sino como una más modesta elevación a la cultura entendida en sentido sofístico y perspectivístico y no en el sentido filosófico-científico del mundo de la verdad ideal normativa ontológicamente sobre lo empírico.

lunes, 24 de diciembre de 2012

SELECCIÓN DE MIS TUITS (II) Tuits de crítica de la izquierda realmente existente

El nivel cultural de la izquierda, hoy por los suelos, ha decaído enormemente desde el 68 y, en España, desde la época de la Transición.

 La generación izquierdista del 68 estaba años luz por delante de las generaciones izquierdistas actuales.

Sirva un ejemplo: en el 68 se leía a Herbert Marcuse; hoy los jóvenes izquierdistas leen a Stéphane Hessel.

Mientras la izquierda oficial esté en manos de pandillas de politicastros burocrático-reformistas será imposible el cambio social.

 Contra esas pandillas de politicastros aburguesados debe dirigirse en primer lugar la rebelión de la izquierda real.

 Primer objetivo de la izquierda auténtica: deshacerse de los dirigentes burocrático-reformistas de la izquierda oficial.

 Tras el abandono del marxismo se ha apoderado de la izquierda un progresismo melifluo (de origen masónico) de tres al cuarto.

El cambio del pensamiento dialéctico por una ilustración superficial y vulgar ha supuesto una involución cultural de la izquierda.

 “Los hombres podrían saber todos leer y escribir, y poseer todos el derecho al voto, y seguiría faltando lo fundamental” . Walt Whitman, 1871.

 Parafraseando a Walt Whitman: podríamos tener el mejor Estado del Bienestar y seguiría faltando lo fundamental.

 La única política que me interesa es la del “anhelo de lo totalmente Otro” (Horkheimer). Todo lo demás es politiqueo.

“El ajuste al colectivismo antropófago se da tanto en grupos de derecha como de izquierda”. Theodor W. Adorno, “On popular music”.

 Progresistas ilustrados de la izquierda, lean por favor “Dialéctica de la Ilustración” de Adorno y Horkheimer, no precisamente reaccionarios.

 Pero me temo que el libro recomendado puede ser mucho nivel para nuestros progresistas ilustrados.

Ser culturalmente de izquierdas supone ir más allá del progresismo ilustrado propio de la pequeña burguesía decimonónica.
El progresismo-cientificismo-buenismo está arruinando culturalmente a la izquierda.

 En las bases de la izquierda se ha generalizado la figura del progresista inculto a la altura del boticario Homais de “Madame Bovary”.

 Para hacer una política diferente de la del Gobierno habría que iniciar la construcción del socialismo y para eso no hay sujeto histórico.

 Con democracia estaremos siempre bajo el poder de masas pequeñoburguesas y una “dictadura pedagógica” (Marcuse) sería totalitaria.
 Conclusión: hay que olvidarse de la política.

 La gente tiene el sistema que se merece.

Es imposible el cambio social real porque la mayoría del electorado forma una masa de conformismo animal bajo cuyo poder vivimos.

 George Sorel sobre los socialdemócratas: “con tal de que no les quiten de partir el bacalao, les da lo mismo cualquier cosa”.

Horizonte utópico de toda emancipación: sustitución de la política por la simple administración de las cosas, no el politicismo universal.
 Finalidad de todo proceso emancipatorio: que la vida de la gente gire en torno a lo intelectual y lo espiritual, y no en torno a política y economía.

Además de la integración cultural de la clase obrera en el capitalismo, se ha dado una integración política promovida por famosos líderes.
 Mediocridad intelectual e indigencia teórica para la causa de la liberación de la humanidad frente a la necesidad económica.
 Reformismo oportunista en el exterior y técnicas estalinianas de control en el interior del partido. (Carrilo)

 Antes de la izquierda salían revolucionarios profesionales; hoy salen robaperas que asaltan supermercados. (Gordillo)

 Un indignado dijo literalmente en la radio: “hay que sustituir el capitalismo por algo”. Gran nivel teórico.

“Los banqueros son malos”, “No a las guerras”, “Primero las personas”: lemas hueros del progresismo bien-pensante y vulgar.

Criticar los recortes tendría que llevar a cuestionar toda la lógica del sistema, cosa que los indignados no hacen.

 El 15M no se puede comparar al 68, porque no hay en él un cuestionamiento de los fundamentos culturales del capitalismo.

 El movimiento indignado es un movimiento entre el radicalismo pequeñoburgués y el acratismo y el aventurerismo de la juventud “lumpen”.

Los indignados tienen miedo de hablar abiertamente de socialismo y de revolución porque sólo son pequeñoburgueses en rebelión. 

Los indignados se quedan en la reivindicación de medidas utópico-reformistas y no presentan una alternativa real concreta al capitalismo.

 Los indignados protestan porque quieren integrarse en la sociedad existente, no porque cuestionen sus fundamentos.

“Puede existir una democracia sin lo que se ha dado en llamar parlamentarismo moderno”. ¿Uno del 15M-25S? No, Carl Schmitt…

 A los miembros de lo que yo llamo la ”pequeña progresía” les debería dar vergüenza salir en defensa de la educación pública que ellos han destrozado.
Para pedagogos de la LOGSE: “…la ilusión de que se podría revocar la exclusión del proletariado de la formación mediante la mera formación”. (Adorno)

 Estoy a favor de la educación separada por razones que no pueden ser expresadas a causa de la dictadura cultural progre que padecemos.

Es inadmisible el parecer de que toda crítica de la modernidad que no sea progresista tiene que tener algo que ver con el fascismo.

 Por un socialismo (no socialdemócrata y que ponga de manera práctico-material en cuestión el capitalismo) sin prejuicios culturales progresistas.

 La única solución: socialismo no productivista. Todo lo demás es economicismo defensivo.

lunes, 17 de diciembre de 2012

TUITS POÉTICOS


Campos de La Mancha: campos llenos de Dios.


La luna es un pensamiento de la noche.


El fuego del horizonte enfurece la noche.


Lo oscuro satisface el deseo.


El ocaso anuncia la tranquilidad del cielo


La música es la armonía celestial ensuciada por la psicología humana.
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domingo, 16 de diciembre de 2012

SELECCIÓN DE MIS TUITS (I)

Es dudoso que Dios esté en el futuro, pero está ciertamente en el pasado: en la infancia y en los tiempos tradicionales del suelo natal.

 Lo que dijo Nietzsche sobre el mundo del “último hombre” en el Zaratustra es una profecía perfecta de nuestro mundo.

 El mundo no se acabará pero la civilización planetaria está completamente agotada y podrida.

 Aplicar las categorías de optimismo o pesimismo a la “intuición” esencial del valor de nuestra civilización es simplismo e infantilismo.
 Si no queremos plantearnos que la modernidad sea políticamente un error y que su racio-materialismo sea falso, es pura banalidad hablar de su crisis.

 Únicas armas posibles contra la filosofía: misticismo, vino, mujeres y música.

 ¡Fuera de la filosofía hacia lo erótico-estético y lo místico-religioso!

 La negación de la interioridad personal es el motivo satánico en filosofía.

 Marcuse con su noción de “desublimación represiva” dio totalmente en el clavo de lo que ocurre con el sexo en la sociedad actual. Dame tu voto en HispaBloggers!

martes, 4 de diciembre de 2012

DEL DIOS DE LOS BURGUESES Y DEL DIOS CRISTIANO


Los burgueses que creen en Dios creen en Él porque piensan que gracias a Él tienen una familia, una profesión y una instalación normal en la sociedad. Y eso es indignante. Es una tarea religiosa urgente de nuestro tiempo llegar a una idea no burguesa de Dios. Pero eso va mucho más allá de concebir una idea social-“izquierdista" de Dios; supone tomarse en serio el mensaje evangélico de que el Dios cristiano es el Dios de los fracasados y de los humillados y de los que sufren, que no son sólo los oprimidos o marginados socialmente. Y en este punto hay que enfrentarse con la terrible acusación de Nietzsche de que ese Dios es un Dios de los resentidos, para lo cual hay que defender que la opción por los humillados y ofendidos de un Dios que se pueda creer como existente por otras vías que la de la necesidad que puedan sentir de Él los fracasados es una necesidad metafísica para Él independiente de los efectos psicológicos que tal opción pueda provocar en los elegidos por ella.