viernes, 3 de abril de 2015

BEETHOVEN (1999)

                         Siempre con Beethoven fuego en ascenso,
                         humo de pasiones y tierra en lucha,
                         donde en visiones amplias luz o bruma
                         exalta en aire el expresado esfuerzo.

                          Orden de los excesos en sonido
                          que domina en sucesión la confluencia
                          del alma y el rigor de las materias
                          que calculan lo clamoroso oído.

                           Teclados, cuerdas, medidos vientos
                           que instrumentan el Titán profundo
                           vencedor del confuso sentimiento
                           
                           y constructor del armonioso flujo
                           que conforma lo más raro del ensueño
                           eliminando el corazón difuso.

                                

                                           Juan Gregorio Álvarez Calderón          


viernes, 27 de marzo de 2015

AFORISMOS RELIGIOSOS PARA EL VIERNES DE DOLORES




Respeto y me gusta la religión cuando es mitología, poesía, filosofía o teología, incluso cuando es “ideología”; desprecio la religión cuando queda reducida a filantropía o psicología

El pre-romántico Johann Hamann oponía un "Dios poeta" al "Dios geómetra" de los deístas racionalistas. Que existiera un Dios poeta estaría bien;que existiera un Dios geómetra podría ser terrible.

En la vivencia estético-emocional de la religión hay momentos que van más allá de todo lo ideológico.

Si la vida pudiera no girar alrededor de la producción y el consumo de mercancías, la religión no desaparecería sino que se purificaría de ideología.

Rechazo al Dios burgués que los filisteos idean como garantía del orden y la tranquilidad y la supuesta normalidad racional de sus vidas.

 El cristianismo y la filantropía moderna son dos cosas diferentes aunque muchos hoy las mezclan. Ver "El resentimiento en la moral" de Max Scheler

"Doquiera reluce el Sol católico
Siempre hay alegría y buen vino tinto.
Al menos esa es mi experiencia
¡Bendigamos al Señor!"

Hilaire Belloc


" Aunque Dios no existiera, la religión seguiría siendo santa y sagrada". Charles Baudelaire

lunes, 23 de marzo de 2015

BREVE NOTA SOBRE LOS LLAMADOS "DELITOS DE ODIO"

El que atente contra los derechos fundamentales de las personas por cualquier motivo debe ser juzgado y condenado penalmente; lo mismo que quien incite a atentar contra esos derechos. Pero no estoy de acuerdo con que se penalice el expresar opiniones o gustos personales acerca de personas o colectivos. Hay que saber distinguir entre el plano de los derechos fundamentales, que no pueden ser negados a nadie, y el plano de las preferencias personales sobre personas o grupos de personas social o naturalmente determinados. Si yo me mantengo respetuoso, y actúo en consecuencia, acerca de los derechos que toda persona tiene en tanto sujeto civil y político, se me tiene que reconocer el derecho a pensar lo que quiera sobre personas o colectivos en tanto sujetos psicológicos o culturales y a poder expresarlo. Siempre que respete y reconozca la igualdad jurídica de todos en cuanto al reconocimiento de los derechos fundamentales de la persona, yo puedo pensar y opinar lo que quiera sobre los hotentotes, los esquimales, los europeos o los judíos, los blancos o los negros, los hombres o las mujeres, los homosexuales o los  heterosexuales, los manchegos, los murcianos o los gallegos; no en tanto sujetos políticos y civiles de derechos, sino en tanto colectivos con un modo de vida o con características culturales, sociales o naturales determinadas o que yo les atribuya. Expresar mi opinión personal sobre cualquiera de esos colectivos, siempre que no incite a atentar contra sus derechos fundamentales sino que me limite a juzgar sus modos de vida o las características naturales o culturales que yo crea ver en ellos, no puede ser criminalizado.

lunes, 9 de marzo de 2015

PROYECTO DE ANÁLISIS DE LA DERIVA ULTRACATÓLICA Y ULTRARREACCIONARIA. DE JUAN MANUEL DE PRADA







Sería muy interesante hacer un análisis crítico en profundidad de la deriva ideológica ultracatólica y ultrarreaccionaria del conocido literato, Juan Manuel de Prada. Su diagnóstico de la sociedad demoliberal de capitalismo avanzado me resulta muy sugerente (empleo solo la afirmación de un parecer subjetivo porque he renunciado ya a sostener que en los juicios de valor sobre realidades histórico-culturales se pueda tratar de algo así como la verdad objetiva). Pero habría que hacerle ver que la causa de la  miserable situación de las masas en esa sociedad está en la dinámica cultural que es propia del capitalismo y no en su "apostasía" en relación a sus anteriores creencias y observancias cristianas o específicamente católicas. Y el remedio no puede ser la vuelta a una sociedad católica premoderna y preilustrada. Pero el desmontaje real y sin reformismos populistas del capitalismo tampoco parece factible, por lo que solo queda la salvación cultural individualista, que cuenta entre sus condiciones las posibilidades de emancipación personal ideológica abiertas por la Modernidad y la Ilustración, posibilidades que las masas no aprovechan sino que se dejan caer en una nueva mitología de la pseudofelicidad y en la barbarie de la más absoluta vulgaridad vital, intelectual y espiritual. Pero ese es su problema, el de las masas.  

miércoles, 18 de febrero de 2015

DENUESTOS A UNA DAMA EN FORMA DE REDONDILLAS



Seudoculta teatrera,
la pequeña progresía
es tu pobre ideología
de banal peliculera.
Y aunque seas novelera
no alcanzas sabiduría
de culta filosofía
ni fineza verdadera.
Porque te hundes entera
en triste beatería
de ciencia y tecnología
y aprecias la hez rockera.
Te satisfaces hortera
con pequeña burguesía
de imperial ciudadanía
y un filisteo a tu vera.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Breve reflexión a propósito de la actualidad

Los que dicen estar en contra de toda forma de relativismo, deberían estar también en contra del relativismo histórico y no pensar que los asesinatos producidos hoy por motivos religiosos son más graves y condenables que los que se produjeron en el pasado. Deberían pensar que tanto unos como otros son igualmente condenables moralmente y graves.

lunes, 19 de enero de 2015

REIVINDICACIÓN DE LO SENTIMENTAL Y LO ELEMENTAL HECHA POR UN DÉBIL MENTAL

Que la apelación a lo elemental y lo sentimental como modo de oponerse a las construcciones filosóficas de la razón sea un recurso de débil mental estamos dispuestos a admitirlo. Pero si la razón es solo una facultad subjetiva que solo se presenta como privilegio psicológico y no un orden objetivo con validez universal, la defensa de la razón se convierte en una simple autoafirmación psicológica de los contingentemente beneficiados por su posesión.
            Si la razón es una facultad subjetiva orientada exclusivamente a la autoconservación natural que no puede ser investida con ningún valor que convierta en deber-ser su preponderancia; si la razón es la capacidad de alcanzar fines que no pueden ser propuestos por ella misma sino que vienen dados por la facticidad natural del ser humano como ser biológico interesado de manera no libre en su autoconservación y perpetuación, entonces preferir la razón sobre la debilidad mental es un mero dato de la psicología natural humana que no puede autojustificarse como preferencia decidible  de manera autónoma por la propia razón como instancia última de determinación de lo valioso en sí, con independencia de su funcionalidad natural fáctica. Preferir la razón a la debilidad mental es una mera cuestión de interés en la autoafirmación natural, sin que se pueda establecer el superior valor absoluto de la razón.
            La razón sería solo inteligencia biológica y no estaría en condiciones de demostrar su valor desde sí misma, autónomamente. No sería orden supremo del ser, sino un instrumento de supervivencia cuyo valor no podría ser asentado absolutamente desde sí misma. La inteligencia sería solo conducta exitosa, cuyo valor sería siempre relativo a la suposición como valiosos de unos fines dados a la razón misma por una naturaleza de la que ella no sería legisladora.
            Para evitar esta conclusión hizo Kant a la razón legisladora de la naturaleza a través de las categorías del entendimiento (“Verstand”, entendido como una facultad específica dentro del género común de la razón) y como productora de una naturaleza suprasensible moral  a través de su uso práctico, causante directamente de la existencia de lo que ella impone como actos universalmente debidos en sentido moral.
            Pero si la razón es solo utilidad y funcionalidad biológicas, podría aparecer lo elemental y lo sentimental como medios de una verdad libre frente a la presión natural de lo biológicamente conveniente.
            La razón es solo una facultad psicológica al servicio del éxito biológico, es decir, algo carente de valor absoluto como principio de acción justificable desde sí mismo. No es un orden objetivo de lo real que pueda llegar desde sí mismo a una autoconciencia que lo justifique como poder valioso por sí mismo en términos absolutos, no dependiente de su eficacia como medio para fines que él no se da a sí mismo. 
            La superioridad de la inteligencia sobre la debilidad mental es solo un valor impuesto por la mayor eficacia biológica de la primera, no un dictamen demostrable por la razón desde sus propios principios autónomos. En lo elemental y sentimental podría haber, por tanto, una verdad ignota para la razón pero dada a los simples y “pobres de espíritu”. No puede ser establecida por la razón misma la conexión necesaria entre éxito biológico y verdad objetiva última. El sentimiento y la intuición de lo elemental no pueden tampoco demostrar como verdadero lo que ellos captan, y mucho menos hacerlo aparecer como dotado de validez práctica universal. La decisión por lo sentimental y lo elemental solo puede venir dada por una motivación pragmática, no se puede presentar como verdad objetiva desinteresada la opción por esa decisión.
            Lo elemental y lo sentimental no pueden autojustificarse como medios auténticos de la verdad; la razón tampoco puede hacerlo en relación con sí misma. Pero optar por lo elemental y lo sentimental  queda justificado para el sujeto que lo experimenta como valioso desde la experiencia interior que posibilitan. Es decir, para el débil mental ellos son garantes de la plenitud máxima que puede alcanzar su experiencia. El débil mental debe sumergirse en lo elemental y sentimental, porque ello es lo único que le garantiza la máxima  experiencia de la que él es capaz,  y olvidar sus vanos intentos de filosofar.