Merece la pena que reparemos un poco en este personaje. No era alemán de origen sino inglés pero se convirtió en un fanático de la cultura alemana, bueno más que de la cultura, de la "raza" alemana, aunque su racismo, como se suele decir en estos casos, era más "cultural" que biologicista, pero bueno,Darwin anda ya de por medio. Escribió una obra muy famosa y leída en su época ( por ejemplo don Pío Baroja la juzgaba un magnífico libro), "Los fundamentos del siglo XIX", donde se defiende que toda civilización y cultura superiores proceden de los llamados "arios", mientras que otras "razas" (ya se sabe en especial cuál) son "destructivas". Fue uno de los responsables, si no el principal responsable, de que el tinglado wagneriano de Bayreuth se mezclara con la ideología "völkisch"(ideología derechista y casticista alemana de nacionalismo trufado ya de racismo). Llegó a conocer a Hitler, antes de que este alcanzara el poder, y dijo que ahí estaba el futuro de Alemania. Pero no lo juzguemos precipitadamente, porque, aunque sus ideas eran condenables en sí mismas ( esta es la diferencia entre comunismo y fascismo alemán), gentes como él (un autor sumamente culto que escribió libros sobre Kant, Goethe, teología protestante, etc.) no podían saber que sus ideas iban a conducir a Auschwitz. Murió en 1927, Hitler llegó al poder en 1933 y Wagner había muerto en 1883.
En un artículo titulado "Sobre la pregunta ¿qué es alman?"e incluido en el libro "Consignas", Theodor W. Adorno , filósofo marxista occidental y medio judío, tiene unas palabras sobre él en realidad algo comprensivas.
domingo, 27 de agosto de 2017
ACLARACIONES SOBRE WAGNER
ACLARACIONES SOBRE WAGNER
El prejuicio según el cual la música de Wagner, como cualquier otra música de la llamada clásica, es un rollo es fruto de la ignorancia y la vulgaridad. Algo más de cierto puede haber en la idea , algo más semiculta, según la cual el gusto por esta música tiene que ver con nervios en mal estado. Pero habría que analizar esto despacio, teniendo en cuenta las aportaciones a este debate que hizo Nietzsche en su época de enemistad con el Maestro, así como la posible objeción de que Wagner pertenece a una cultura burguesa decadente por su irracionalismo, así como a otras cuestiones de similar envergadura.
En cuanto al muy famoso tema de Wagner como pronto-nazi, lo primero que hay que decir es que los que cuando oyen el nombre de Wagner solo saben asociarlo al nacional-socialismo demuestran con ello su seudo-cultura, por no decir su incultura, y su desconocimiento de la enorme complejidad y profundidad de su figura artística e intelectual. Es sabido, y no se puede negar, que la música de Wagner fue manipulada por la propaganda nazi. Pero por si alguien no lo sabe, recordaremos que Wagner vivió en el siglo XIX, murió seis años antes del nacimiento de Hitler y en su época no había partido nazismo ni nada que se le pareciera. El Maestro participó en la revolución democrática de 1848 en la ciudad de Dresde junto a Bakunin, con quien entabló amistad. En la época de esta revolución escribió Wagner varios panfletos y discursos políticos , en los que se nota ya la transición que se dio en esta revolución desde la ideología liberal-democrática a ideas ya en la órbita del socialismo.En esos escritos revolucionarios Wagner habla ya de comunismo. No era marxista, porque el marxismo en esa época todavía no estaba constituido teóricamente. En la época pos-revolucionaria, durante su exilio en Suiza, Wagner desarrolló en sus escritos teóricos lo que podemos llamar una utopía político-estética, que no es fascista sino que más bien la podemos considerar como perteneciente al terreno del socialismo utópico.
Es cierto que Wagner era antisemita, como, por ejemplo también lo era Karl Marx, que en su obra "La cuestión judía" tiene un punto de vista que es considerado como antijudío por los expertos en este tema, aunque el mismo Marx era judío.
Wagner, en la época final de su vida se hizo amigo del teórico racista Gobineau, que, desgraciadamente influyó en su pensamiento de última hora.Pero ninguna de las óperas o dramas musicales de Wagner tienen como tema el racismo ni el antisemitismo, ni tampoco el pangermanismo imperialista.
CONTINUARÁ
Juan Gregorio Álvarez Calderón
El prejuicio según el cual la música de Wagner, como cualquier otra música de la llamada clásica, es un rollo es fruto de la ignorancia y la vulgaridad. Algo más de cierto puede haber en la idea , algo más semiculta, según la cual el gusto por esta música tiene que ver con nervios en mal estado. Pero habría que analizar esto despacio, teniendo en cuenta las aportaciones a este debate que hizo Nietzsche en su época de enemistad con el Maestro, así como la posible objeción de que Wagner pertenece a una cultura burguesa decadente por su irracionalismo, así como a otras cuestiones de similar envergadura.
En cuanto al muy famoso tema de Wagner como pronto-nazi, lo primero que hay que decir es que los que cuando oyen el nombre de Wagner solo saben asociarlo al nacional-socialismo demuestran con ello su seudo-cultura, por no decir su incultura, y su desconocimiento de la enorme complejidad y profundidad de su figura artística e intelectual. Es sabido, y no se puede negar, que la música de Wagner fue manipulada por la propaganda nazi. Pero por si alguien no lo sabe, recordaremos que Wagner vivió en el siglo XIX, murió seis años antes del nacimiento de Hitler y en su época no había partido nazismo ni nada que se le pareciera. El Maestro participó en la revolución democrática de 1848 en la ciudad de Dresde junto a Bakunin, con quien entabló amistad. En la época de esta revolución escribió Wagner varios panfletos y discursos políticos , en los que se nota ya la transición que se dio en esta revolución desde la ideología liberal-democrática a ideas ya en la órbita del socialismo.En esos escritos revolucionarios Wagner habla ya de comunismo. No era marxista, porque el marxismo en esa época todavía no estaba constituido teóricamente. En la época pos-revolucionaria, durante su exilio en Suiza, Wagner desarrolló en sus escritos teóricos lo que podemos llamar una utopía político-estética, que no es fascista sino que más bien la podemos considerar como perteneciente al terreno del socialismo utópico.
Es cierto que Wagner era antisemita, como, por ejemplo también lo era Karl Marx, que en su obra "La cuestión judía" tiene un punto de vista que es considerado como antijudío por los expertos en este tema, aunque el mismo Marx era judío.
Wagner, en la época final de su vida se hizo amigo del teórico racista Gobineau, que, desgraciadamente influyó en su pensamiento de última hora.Pero ninguna de las óperas o dramas musicales de Wagner tienen como tema el racismo ni el antisemitismo, ni tampoco el pangermanismo imperialista.
CONTINUARÁ
Juan Gregorio Álvarez Calderón
viernes, 25 de agosto de 2017
MI RECIENTE EXPERIENCIA DE BAYREUTH BEI NACHT (BY NIGHT)
Después de la representación de "La Valquiria", primera jornada de la Tetralogía "El Anillo del Nibelungo" en un prólogo y tres jornadas, me fui al hotel desde el Festspielhaus en el taxi puesto a disposición por el mismo hotel para los clientes que asistían al Festival. Ya allí en el hotel tomé una satisfactoria cena a base de Gulatsch (sopa húngara) y salchichas, creo recordar, acompañada por un par de cervezas. Me retiré a la habitación y debía de ser la una o por ahí, cuando, todavía estimulado por la música wagneriana que acababa de escuchar y por las cervezas, decidí, ya que al día siguiente tocaba descanso en el Festival, salir a la noche profunda alemana a buscar diversión. Me puse una de las "camisetas con personalidad" que me había comprado en el Festival: una que lleva inscrita en la parte delantera el verso "Wahn, Wahn, überall Wahn!" (Ilusión, ilusión por todas partes ilusión), perteneciente a uno de los monólogos del protagonista Hans Sachs en "Los maestros cantores de Núremberg".
El hotel estaba situado en el extrarradio de Bayreuth y estuve mirando los autobuses porque creía recordar que había uno que hacía el trayecto al centro en horario nocturno. Pero al no encontrar la parada decidí encaminarme al centro de Bayreuth a pie, siguiendo la ruta que hacían los autobuses diurnos. Este trayecto bordeaba las típicas viviendas unifamiliares alemanas, pero también algunas pequeñas zonas boscosas. O sea, que era posible una pequeña experiencia de la noche alemana profunda, aunque tan domesticada y disminuida por la civilización como están hoy toda la naturaleza y todo el espíritu alemanes en Alemania.
A pesar de mi poco fiable sentido de la orientación, pude llegar a la zona comercial céntrica de Bayreuth. En el trayecto no tuve ningún problema. Solo me encontré a un grupo de jóvenes de aspecto normal (burgués) pero que poco antes de cruzarse conmigo volcaron con gran algarabía un contenedor de basura. Alguno de ellos dijo algo al cruzarse conmigo, pero yo no le entendí y seguí adelante sin problemas.
Yo recordaba de mi primera visita a Bayreuth en el Año Nuevo de 1997 que la zona de la llamada marcha estaba en el casco viejo de la ciudad, el barrio en torno a la iglesia protestante. Me encaminé a él y pronto pude comprobar por las voces que llegaban desde allí que había tema. Era la noche del miércoles, pero estaba abierto un local en cuyo entorno se concentraba un grupo de chicos y chicas provocando bastante jaleo, evidentemente motivados por un estado de alegría alcohólica. Pasé al interior donde también había algunos muchachos y algunas muchachas y me tomé una cerveza sin ningún problema. El nivel de buenura de las tías era el esperable en un grupo de alemanas, o sea, bastante alto (perdón por esta alusión "racial"-biologicista, seguramente provocada por lo que el profesor Gustavo Bueno llamaba un "síndrome de chauvinismo reflejo"). Pero me tomé mi cerveza tranquilamente sin molestar a ninguna de las muchachas, cuyo estado etílico era indudable. Nadie parecía reparar en mí ni extrañarse por mi presencia, lo cual me agradó.
Salí de este local y me dirigí a otro que también estaba abierto unas pocas calles más arriba. Allí un grupo de jóvenes también armaba bastante bulla en evidente estado de entusiasmo alcohólico. Era un local con cierto ambiente "underground" o algo así, lleno de objetos decorativos algo extraños o que a mí me lo parecían por su pertenencia a un acervo generacional al que ya no estoy acostumbrado. Lo único que me resultó familiar fue una botella de licor cuyo nombre era algo alusivo a Siegfried.
El local parecía regentado por una pareja que estaba tras la barra haciendo cócteles y poniendo música. Él llevaba al cuello un collar perruno y ella era, desde luego, más joven que yo, pero podía estar ya en la treintena. Esta era morena, pero también estaba buena.
El grupo de jóvenes bulliciosos, la mayoría chicos, practicaba un juego con unas cartas en cuyo reverso estaba escrita la palabra castellana "uno" y decían esta palabra frecuentemente en el transcurso del juego. Recordé lo que decía sobre los juegos de cartas un compatriota de los jóvenes, Schopenhauer, el que fue filósofo favorito de Wagner: como los estúpidos hombres no tenían ideas que intercambiarse, inventaron las cartas para tener algo que intercambiarse. Me bebí un par de cervezas y me fui.
Volví al primer local, que ya estaba cerrado. Pero un grupo de jóvenes seguía a sus puertas armando jaleo y bebiendo. Tenían una caja de cervezas, de esas grandes que beben los alemanes, en el suelo e iban cogiendo. Después de deambular por allí, me acerqué al grupo y les pedí una cerveza que me dieron muy amablemente. Uno de los jóvenes me preguntó que si tenía un mechero, se lo di y me abrió la cerveza con él. Me dijo algo más, pero no le entendí y me retiré a un banco a sentarme para disfrutar de la cerveza. También habían dicho algo un par de bellas y chispeantes alemanas, pero por no molestar, no dije nada yo y me aparté.
Un poco más tarde empezaron a aparecer taxis en los que se iban yendo los jóvenes. Me quedé solo y deambulé un poco por allí. La dueña del otro local estaba a la puerta, que estaba cerrada, hablando con un taxista. Le pregunté que si podía entrar y me dijo que estaba "absolut zu", cerrado absolutamente. Me alejé siguiendo mi deambular y llegué hasta la estación de ferrocarril, donde, habiendo ya amanecido, cogí un taxi al hotel. Durante la mañana y parte de la tarde de ese día, que como he dicho era día de descanso en el Festival, descansé, con un sueño interrumpido por numerosas despertares, como siempre me ocurre, pero al día siguiente estaba ya fresco como una lechuga para tragarme "Sigfrido", segunda jornada de la Tetralogía "El Anillo del Nibelungo" de Richard Wagner.
martes, 13 de junio de 2017
MI PROPUESTA (A)POLÍTICA
La ingeniería social que se necesitaría para sacar a la sociedad de la estupidez burguesa que padecemos iba a dejar en mantillas no sólo a la ingeniería social de los actuales progres sino también a la del comunismo y la del fascismo. Así que lo mejor es olvidarse de ello y buscar una alternativa cultural exclusivamente privada y apolítica a esa estupidez reinante, que además no puede ser apreciada de manera universal por todas las sensibilidades, por lo que contra ella no cabe ningún movimiento democrático.
Cualquier intento de superar la "miseria" espiritual burguesa políticamente es querer repetir la catastrófica época de entreguerras. Hay que buscar compensaciones exclusivamente culturales.
La única alternativa culturalmente efectiva y sin peligros políticos a la limitación y el empobrecimiento de la experiencia espiritual que causan la modernidad ilustrada tecnocientífica, su capitalismo y su sistema político liberal-burgués es un romanticismo vitalista individualista.
Un romanticismo vitalista e individualista privado en el marco de una política racional-ilustrada y de una cultura material tecno-científica. Esa es mi propuesta (a)política.
Intentaré desarrollar y explicar esta propuesta próximamente.
Cualquier intento de superar la "miseria" espiritual burguesa políticamente es querer repetir la catastrófica época de entreguerras. Hay que buscar compensaciones exclusivamente culturales.
La única alternativa culturalmente efectiva y sin peligros políticos a la limitación y el empobrecimiento de la experiencia espiritual que causan la modernidad ilustrada tecnocientífica, su capitalismo y su sistema político liberal-burgués es un romanticismo vitalista individualista.
Un romanticismo vitalista e individualista privado en el marco de una política racional-ilustrada y de una cultura material tecno-científica. Esa es mi propuesta (a)política.
Intentaré desarrollar y explicar esta propuesta próximamente.
jueves, 11 de mayo de 2017
AUTONEGACIÓN
Quiero la noche y el olvido,
quiero la nada sosegada
de lo oscuro inmóvil
en total desamor logrado.
Quiero el gozo de lo secreto
en abismo de sombra inexpresada,
quiero el impulso arrepentido.
Quiero el rezo del fracaso
en triste tranquilidad de renuncia.
Quiero el sinsentido del deseo anulado
y la certeza de la voluntad vencida.
Que en inmenso sueño
reposen las imágenes de vida
y sean descanso bendecido
los anhelos detenidos.
Quiero la inconsciencia sin razón
en el interior por el no-querer sellado
y que no termine el silencio.
miércoles, 10 de mayo de 2017
AFIRMACIÓN EN EL SUFRIR
La noche llega ávida de muerte,
el impulso desea anegarse,
la exaltación ve su fuego apagarse,
domina el rigor de razón inerte.
Infranqueable necesidad fuerte
impone el destino del terminarse
para los esfuerzos del afirmarse
que rechaza la desgraciada suerte.
Pero ya un querer primordial renace
y regresa la voluntad triunfante
frente al negar que la vida deshace.
Se expande una embriaguez rebosante
que del sufrir grato misterio hace
y pasa el sinsentido espeluznante.
lunes, 1 de mayo de 2017
MUERTE DE LA SUBJETIVIDAD
Sufre Verdad el Único elegido
en interior hermético abismado
sin sonido real reconciliado,
fugaz valor para el mundo perdido.
Extensión infinita y eterna forma
no contendrán jamás lo inexpresado,
habrá solo sinsentido incuestionado
del Afuera que todo lo conforma.
El No-Ser de lo esencial subjetivo
destruirá el solo centro asegurado
que quedará para siempre anonadado
en absurdo total Ser objetivo.
En una muerta real armonía
sin incierta sombra de lo pensado
podrá contemplar Dios tranquilizado
la plenitud de la monotonía.
en interior hermético abismado
sin sonido real reconciliado,
fugaz valor para el mundo perdido.
Extensión infinita y eterna forma
no contendrán jamás lo inexpresado,
habrá solo sinsentido incuestionado
del Afuera que todo lo conforma.
El No-Ser de lo esencial subjetivo
destruirá el solo centro asegurado
que quedará para siempre anonadado
en absurdo total Ser objetivo.
En una muerta real armonía
sin incierta sombra de lo pensado
podrá contemplar Dios tranquilizado
la plenitud de la monotonía.
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