viernes, 1 de diciembre de 2017

NEGACIÓN DE LA LIBERTAD

Necesidad del Centro asegurado
que se objetiva en el Todo del mundo,
nada es sin causa siempre en lo profundo
del vivo Ser eterno y ordenado.

No hay un puro obrar inmotivado
sin necesario amor siempre fecundo
de un constante actuar grave y rotundo
de la Sustancia y el Único infundado.

Nada se puede sin causalidad
de la infinita única Verdad
que determina el férreo trayecto 

de la ilusoria subjetividad,
que se imagina libre voluntad
en su constante hábito incorrecto.

jueves, 30 de noviembre de 2017

A MÍ MISMO

Crees que tu impulsiva voluntad
puede sabia alcanzar lo filosófico,
pero nunca al infeliz neurótico 
se entregaron el Bien y la Verdad.

No logras con tu torpe meditar
que tu culto errar no resulte cómico 
o no acabe fatal en lo psicótico
y se calle ya tu poetizar.

Deja ya la Palabra y el Sentido
y disfruta del caos de tu vida
en resuelto fracaso divertido.

No remuevas más la antigua herida 
del amor que no te fue bendecido
y abandona la lucha resentida.


EL POEMA

Imagen extraña perseguida,
sentido misterioso de lo oscuro,
casual fluir de palabras invocadas,
sintiendo el alma inexpresable
en lucha con el dios de la Forma.
Ni la ansiada claridad de lo lejano,
ni el exaltado interior de las certezas
pueden tener su forma precisa
en la firme Palabra calmada,
ni el misterio vivido en la pasión.
Solo la evidencia del inefable sufrir
en el místico silencio de lo imposible
pueden contener el impulso gozoso
de Verdad y Bien solo anhelados
en la entraña segura del deseo.
Como pensamiento puro sin su objeto
la vida siente sin expresión
y es inútil el esfuerzo de la belleza
para el triunfo en el mundo
que conoce el secreto de lo exacto.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

SOÑAR

La noche revela al falso 
gozo ansioso de verdad,
queda inerme en olvido
la firme calma ideal.

Placer confuso de muerte
es anhelo del soñar,
que anega en un triste caos 
la débil realidad.

No hay fuego ferviente
de deseo espiritual
para el ascenso del alma
a intelectual claridad.

Solo la imagen extraña
del velado desear
sin la lógica serena
de certera voluntad.

Fracasa toda razón
en absurdo elemental
y deja de ser evidente

el Supremo Bien solar.

PECADO CONTRA EL ESPÍRITU

La conciencia herida por el placer
del intenso deseo de la materia
ahonda el peso animal de la existencia
y aleja el valor de los anhelos serios.
El gozo febril de lo mortal
exalta la noche de vida tenue,
produce constante la sed terrible 
de los cuerpos ansiosos de ilusión. 
Es la hundida esencia del vivir
que se rebela contra la altura serena
y busca la agitación confusa de lo oscuro
en círculos de sinsentido fiero.
Amor a la existencia frágil,
renuncia de la calma elevada,
odio a la razón de los secretos
de un existir en armonía suprema.
El espíritu aborrecido huye
tentado por el sopor de la mentira,
la carne triunfa en su vacío

y surge la plenitud del gozo incierto. 

martes, 28 de noviembre de 2017

SENSACIONES DE LA INFANCIA



Abismo sentido sin lugar
en noche de recuerdos amados,
en luz de sensaciones perdidas.
Gozo del ayer olvidado
en la profunda lejanía
de la experiencia cerrada.
Sin dolor de razón laboriosa,
el gusto y el aroma sencillos
de hondos mundos descubiertos.
Impresiones de vida agitada
por la gravedad del alma
fija en la presencia de las cosas.
Lo familiar del simple vivir
de las jornadas tranquilas 
de la mirada sin lógica opresiva.
Fue la claridad y el sentir
de lo intenso de la tierra
sin vuelo de inteligencia errante.
La infancia perdura y viene
en el recuerdo difícil invocado
para el consuelo mantenido intacto.

domingo, 12 de noviembre de 2017

LA VERDAD SUBJETIVA Y SU LIMITACIÓN ÉTICO-POLÍTICA

La única forma posible de salir de la filosofía como “búsqueda de la certeza’ es conceder a las creencias privadas sobre las que no puede haber certeza objetiva un valor de verdad válido para la propia vida psicológica privada. Se lleva acabo así no una transformación práctica-diálogica de la filosofía sino su superación.  
En que la validez de la verdad proclamada de las creencias sea solo para la vida psicológica privada está el límite político de esta superación de la filosofía. La superación sería total si fuera lícito imponer políticamente como verdadero lo creído, pero ahí no se puede llegar a causa de una motivación de prudencia que emana de manera pragmática de un aprendizaje moral histórico. La vigencia de una racionalidad práctica intersubjetiva limitadora de la “verdad subjetiva” de las creencias personales privadas reposa en última instancia en un motivo de interés pragmático, no puramente racional, en evitar el daño, el sufrimiento y la muerte a los que llevaría una convivencia basada en el imperio de creencias no universalizables en su verdad evidente. La intersubjetividad racional y su vigencia ética y política no pueden prescindir totalmente de este interés pragmático al  que por su fuerza práctica fáctica y la urgencia y gravedad de la necesidad de su satisfacción no se le puede exigir tampoco una fundamentación justificativa puramente racional. Pero el contenido universalista, no la decisión última sobre la necesidad de respetar su vigencia política, de la razón intersubjetiva no tiene un carácter pragmático contingente sino que puede ser establecido, como hace Kant con su imperativo categórico, de manera estrictamente lógico-práctica. Hay que reservar para lo válido políticamente una necesidad de refrendo intersubjetivo universalista. “La búsqueda de la certeza” como evidencia de lo accesible y compartible de manera intersubjetiva hay que mantenerla para el establecimiento de lo válido políticamente.  
Igualmente, hay que preservar unos límites éticos de la acción que también tienen que estar refrendados por evidencia universal probada en el acuerdo intersubjetivo que incluye potencialmente a todos los seres capaces de lenguaje. En realidad, la validez de estos límites éticos coincide con la validez de un ámbito político por encima de la validez psicológica privada de las creencias. Los limites ético-políticos que impone este ámbito al ámbito vital psicológico son los límites de lo referido a la convivencia y la comunicación justas sobre lo realizativo y expresivo de la subjetividad individual. 
Como hemos dicho, la creencia despreocupada de la necesidad de autojustificación por la certeza objetiva de la evidencia significa la efectiva, aunque limitada, superación de la filosofía y la “búsqueda de la certeza” que la había caracterizado según la conocida expresión de Dewey. Pero esta superación ya no consiste en el pragmatismo social de este autor, sino en la afirmación de un ámbito privado de validez proclamada y no justificada como ámbito vital psicológico que queda por debajo de y limitado por los principios ético-políticos necesitados de justificación universalista en la evidencia intersubjetiva certificada en el consenso dialógico.   
Pero además, la creencia del ámbito psicológico libre de razonamiento sobre su justificación racional-dialógica no es simplemente un ámbito despreciable de las meras opiniones en su concurrencia disonante que aboca a la admisión del relativismo escéptico o a que el pensamiento esté obligado a callar sobre él y referirse solo a lo universalizable en la intersubjetividad comunicativa, sino que las creencias son expresión de la “verdad subjetiva” de aquellos que las proclaman y las mantienen sin justificación filosófica en la evidencia. Cada cúmulo personal de creencias privadas constituye una perspectiva vital que es la verdad del existente que en ella se encuentra y que desde ella tiene que mirar al mundo. 

En la medida en que aquí la validez injustificada de la creeencia se limita políticamente, seguimos aquí manteniendo una precaución filosófica, es decir, nos resignamos a que la superación de la filosofía no sea total. No enunciamos, como por ejemplo hacen hoy los fundamentalistas religiosos, una pretensión de verdad de lo que creemos sin ningún límite impuesto por la filosofía como reflexión sobre los requisitos de diferentes esferas de validez. Y en la medida en que nuestro objetivo está en delimitar la esfera de la validez vital psicológica de la creencia en relación a la esfera de la racionalidad intersubjetiva universalista, nuestra tarea sigue siendo filosófica. El pensamiento vitalista posfilosófico solo comienza cuando, una vez realizada la tarea filosófica previa de delimitación de esferas de validez, se proclaman las propias creencias en forma de juicios sobre valores y cosmovisionales que ignoran toda necesidad de autojustificación intersubjetiva, sin ni siquiera advertirlo y sin necesidad de recordar los límites que se han establecido previamente de manera filosófica, aunque se respeten esos límites, pero sin necesidad de prestarles atención, pues el individuo que se expresa y realiza con su “verdad subjetiva” se dirige ahora intencionalmente solo al contenido de sus creencias. Entonces, ya no se sueña sabiendo que se está soñando, actividad en la que Nietzsche veía la dificultad de un pensamiento vitalista posnihilista, sino que directamente se sueña habiendo perdido toda conciencia de estar haciéndolo.