lunes, 26 de octubre de 2026

REPERCUSIONES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918) EN LA VIDA MUNICIPAL DE DAIMIEL

REPERCUSIONES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918)

 EN LA VIDA MUNICIPAL DE DAIMIEL.

 

Juan Gregorio Álvarez Calderón

 

RESUMEN

En esta ponencia, después de contextualizar en relación con la situación política y económica nacional los efectos de la Primera Guerra Mundial en la vida municipal de Daimiel, se hace un repaso a las decisiones y deliberaciones más importantes de la Corporación Municipal daimieleña sobre la crisis de subsistencias, principalmente la del trigo y la harina y la del carbón, necesario para la producción de luz eléctrica para el alumbrado público. Se hace también referencia a un par de iniciativas pacifistas apoyadas por el Ayuntamiento de Daimiel y al nombre de dos daimieleños que firmaron el manifiesto germanófilo redactado por el dramaturgo Jacinto Benavente, aparecido en libro en 1916. 

 

I Guerra Mundial, subsistencias, crisis, 1914-1918, germanófilos.

 

 

 

1.     Introducción

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) supuso un punto de inflexión y un “shock” podemos decir que sin parangón en la historia europea (FERRO, 1997: passim). Puso fin a una etapa ideológica de la sociedad europea caracterizada por el optimismo y la confianza en el progreso material y político, aparte de producir un “dislocamiento generalizado de la economía” (ROMERO SALVADÓ, 2002: ix). Su desenlace significó la aparición de la política de masas con pretensiones radicales y el fin del régimen liberal dominado por oligarquías burguesas.

            España permaneció neutral durante toda la contienda, pero las consecuencias socioeconómicas y políticas del conflicto pronto se hicieron sentir por todo el país.    

 

1.     El contexto económico.

 

La Primera Guerra Mundial produjo un profundo cambio social, demográfico y económico en toda Europa (HARDACH, 1997: passim.). España, desde su posición neutral, abasteció a los dos bandos. Ello motivó que se produjera un primer despliegue industrial del capitalismo español al eliminarse la competencia exterior en el mercado interior y al abrirse nuevos mercados (ROLDÁN, GARCÍA DELGADO, 1973: passim.) Hubo beneficios extraordinarios, pero también se produjo la correspondiente y asombrosa subida de precios. Todo ello repercutió en que aumentó la prosperidad de ciertos sectores industriales y comerciales, pero también aumentó la miseria global, sobre todo la de las capas populares. La balanza comercial de estos años fue altamente favorable, pero la peseta perdió la mitad de su poder adquisitivo. La inflación fue galopante, lo que se tradujo en crisis socia, que se manifestó en una fuerte corriente migratoria interna. Las ganancias fueron monopolizadas por una burguesía comercial e industrial en ascenso. Hubo zonas geográficas industriales con una gran actividad y otras áreas afectadas por la inflación y la escasez. El resultado de todo ello fue el aumento de las diferencias sociales y regionales (ROMERO SALVADÓ, 2002: 26-27).

            Las zonas del centro y del sur de España fueron las que sufrieron más trágicamente los efectos de la guerra (ROMERO SLAVADÓ, 2002: 29).

              En general, los salarios no pudieron mantenerse al nivel de los precios cada vez más altos de los productos alimenticios. Se dio la escasez de alimentos, la caída de los salarios reales y una grave miseria material. (ROMERO SALVADÓ, 2002: 29)

Todo este panorama constituye lo que bien puede llamarse una “crisis de subsistencias”. (ROMERO SALVADÓ, 2002: 29) Hubo especuladores que exportaron todo lo necesario para la maquinaria de guerra, sin tener en cuenta las necesidades de consumo o el bienestar de los españoles. También aparecieron acaparadores que acumularon productos a la espera de una subida de precios (ROMERO SALVADÓ, 2002: 28). 

            Como reacción a todo ello se tomaron por parte de la Administración pública lo que  se han llamado “medidas de autoridad”: tasas muy generalizadas, organización del servicio de abastos intervenida, regulación de la industria carbonífera en producción , transporte y venta. Como dice el mismo autor, “un régimen de autoridad” se abría penosamente camino, aunque en forma de intervenciones contradictorias de los distintos Ministerios y Gabinetes que se sucedieron en el país. (BERNIS, 1923: 97-98)

2.     Contexto político nacional

Diciembre de 1915: el Gobierno Dato acaba por su incapacidad de afrontar la escasez de alimentos, cada vez mayor, y la inflación galopante. Es reemplazado por los liberales presididos por el conde de Romanones.

 

Febrero de 1917: cierre de las Cortes españolas

 

Abril de 1917: el rey obliga a Romanones a dimitir por presionar al rey a la ruptura de relaciones con las potencias centrales (Alemania e Imperio Austro-húngaro). El rey le reemplaza por su rival el marqués de Alhucemas, que preside otro gobierno liberal.

 

Junio de 1917: la rebelión de los oficiales en las Juntas de Defensa provoca la caída del marqués de Alhucemas, sustituido por Dato.

 

Noviembre de 1917: record de ocho días sin Gobierno. Coalición monárquica presidida por el marqués de Alhucemas. Juntas de Defensa respaldadas por el ultraconservador Juan de la Cierva.

 

Marzo de 1918: El peligro de una dictadura bajo el mando de De la Cierva y apoyada por las Juntas se elude por la creación de un Gobierno de concentración nacional formado por dirigentes monárquicos presididos por Maura.

 

Noviembre de 1918: cae el gobierno de concentración nacional de Maura.

 

(ROMERO SALVADÓ, 2002, 221-230)

 

 

3.     La crisis de subsistencias en Daimiel

 

4.1 Contexto nacional de la crisis

 

En septiembre de 1914 se crea una Junta de iniciativas encargada del asunto bajo la dirección del exministro Juan de la Cierva.

            En febrero de 1915, Juan de la Cierva dimitió y se disolvió la Junta. Posteriormente se crean en cada capital de provincia las Juntas provisionales de subsistencias formadas por el gobernador civil, el alcalde y un delegado del Ministerio de Hacienda.

            El 18 de febrero de 1915 se promulga una Ley de subsistencias.  

            Se toman medidas para controlar y regular los precios y las exportaciones de productos básicos, que no tienen éxito; los precios siguieron subiendo, mientras que los acaparadores y especuladores prosperaban.

            El 6 de diciembre de 1915 el conde de Romanones respaldado por la minoría radical, republicanos y carlistas presentó una propuesta que venía a ser una moción de censura, a partir de un paquete de medidas económicas y financieras para afrontar la crisis. Dato, al constatar que había perdido la confianza del otro partido dinástico, el liberal, dimitió.

 

(ROMERO SALVADÓ, 2002: 29-30)

 

3.2.Deliberaciones y decisiones del Ayuntamiento de Daimiel sobre la crisis de subsistencias.

 

22 de agosto de 1914[1]

Recién iniciada la contienda europea (las hostilidades se habían declarado el 1 de agosto), la Corporación Municipal se reúne bajo la presidencia del alcalde Jesús Fisac y Carranza y se da lectura a un telegrama dirigido por el gobernador civil al alcalde en el que se dice: “Como ampliación a los datos pedidos en mi telegrama del 11 del actual, sírvase comunicar a este Gobierno con la mayor urgencia posible el número más aproximado de kilos o fanegas de trigo y harinas existentes en ese término municipal así como de los pueblos limítrofes a ése de que pudiera adquirir esos datos y carezcan de telégrafo.” 

            El señor alcalde dijo que aunque el telegrama estaba dirigido a él quería dar cuenta al ayuntamiento para que éste lo conociera y pudiera prestar su ayuda para cumplir lo ordenado por el gobernador civil “en relación al problema de las subsistencias que el conflicto internacional plantea o planteará en plazo breve”.

El Sr. Sánchez intervino para recalcar que debían facilitarse al gobernador civil los datos requeridos y enterarse el ayuntamiento con exactitud de las existencias de trigos y harinas en este término para saber si pueden exportarse aquellos granos y en caso afirmativo en qué cantidad. 

El sr. alcalde expuso la conveniencia de aforar el candeal existente como dato preciso para hacer después sobre él toda clase de cálculos.

Los srs. Sedano, Martín Sierra y Ricardo Fisac en conformidad con lo propuesto por el sr. Alcalde, añadieron que ese aforo se hiciera con carácter particular más que oficial, sin molestias para los tenedores, a los que al practicarlo se les haría saber el fin perseguido por el aforo y que este se haría sin miras fiscales de ningún tipo.

Se acordó por unanimidad que por dependientes municipales y con toda clase de atenciones para los tenedores se practique un aforo de trigo y candela existente en este término con los nombres de los tenedores o dueños y que por la policía municipal se vigile la exportación del mencionado fruto o grano, encargando también al alcalde para que, si lo cree oportuno, en nombre del ayuntamiento publique los bandos apropiados para encargar al vecindario que secunde los esfuerzos del gobierno y de la corporación municipal para impedir el acaparamiento y exportación de granos, harinas y demás artículos de primera necesidad.

 

12 de septiembre de 1914[2]

El Sr. Sánchez expuso su deseo de saber el resultado que arroja el aforo del trigo candeal que se practica por los dependientes municipales en virtud de acuerdo de la Corporación.

            El Sr. alcalde ordenó al oficial de arbitrios sr. Baeza mostrara al Sr. Sánchez o leyera el resultado que ofrezca el aludido aforo. Este señor pidió los resúmenes del grano aforado y como esto no ha podido efectuarse por faltar las declaraciones de algunos propietarios o tenedores de la especie aludida, el sr. Sánchez desistió de su propósito.

 

13 de febrero de 1915[3]

El concejal sr. Sánchez sobre el telegrama que el Gobernador Civil había dirigido sobre las subsistencias. El ayuntamiento debe hacer algo para que en Daimiel no ocurra lo que en algunos puntos de Portugal, que escasea el trigo y se pasa hambre.

            Se acuerda publicar un bando para averiguar las existencias de candeal que hay en Daimiel y para contestar al Sr. Gobernador con acierto.

 

5 de febrero de 1916[4]

Alcalde: don Jesús Fisac y Carranza

El Sr. Sánchez pregunta al Sr. alcalde si conoce las existencias de candeal que se guardan hoy en esta ciudad y las necesarias para el consumo local; cree que es preferible que la corporación compre lo necesario para el consumo antes de que se sufran las consecuencias de la falta de candeal. El Sr. alcalde contesta que está gestionando la adquisición de noticias sobre existencias en unión del Sr. García Pinilla. Este señor manifestó que se enteró del rumor público según el cual el vecino don Federico Pinilla había vendido cinco mil fanegas de ese grano; pero que el Sr. Pinilla sólo ha vendido mil fanegas, según quedó contrastado.

            El Sr. Sánchez se congratula de las medidas adoptadas y que si ha formulado las anteriores preguntas ha sido para que el pueblo vea que el Ayuntamiento se ocupa de las subsistencias. A su juicio se necesitan veintidós mil fanegas de candeal hasta el quince de julio.

 

 

4 de marzo de 1916[5]

No se han presentado en las oficinas las declaraciones que debían haberse presentado. Bandos invitando al vecindario a hacerlo. Multa procedente si no se hace.

 

5 de mayo de 1917[6]

 

El Sr. Alcalde manifiesta que según noticias que se le han comunicado como fidedignas los tenedores o poseedores de hoy de candeal en esta población se niegan a venderlo al precio de 15 pesetas y no quieren venderlo a menos de 16 y se daba el caso de que escaseaba esta especie para fabricar pan.

            El Sr. Sánchez dijo que debía averiguarse quiénes fueran esos tenedores para aplicarles lo dispuesto por la ley de subsistencias y el reglamento para su aplicación llegando hasta la incautación del trigo si fuera necesario.

            El Sr. García Pinilla entiende que se debe prohibir la exportación de candeal, mejor dicho, vigilar para que éste no salga de Daimiel.

            El Sr. Sánchez entiende que debe irse a la incautación del grano, saltando u omitiendo si fuera preciso algún requisito o extremo de la ley, pues cuando se van a afrontar problemas tan importantes como éste el Ayuntamiento debe proceder con energía y como si fuera una personalidad completamente autónoma. 

            Se acordó por unanimidad: Primero, que siga prohibida la exportación de candeal, harina y pan elaborado aquí en Daimiel; Segundo, dirigir atentos oficios a todos los molineros o fabricantes de harina y a los panaderos que exportan pan, previniéndoles a los molineros que den parte diaria al Ayuntamiento de la harina que fabrican, destino de ésta y nombres de los que como dueños y encargados llevan el candeal al molino o fábricas , y haciéndoles la prohibición de exportar la harina, y a los fabricantes y exportadores de pan que deben cesar en su exportación; Tercero, proceder al inmediato aforo del candeal y harina existente en esta ciudad, como requisito previo a la incautación; Cuarto, no conceder a los fabricantes Sr. Ayala y Juan que exporten más trigo de Daimiel que el que necesitan para fabricar el pan que elaboran y venden para ser consumido en Daimiel o por este vecindario. 

            El Sr. Sánchez propuso al Ayuntamiento y éste aceptó formar una comisión de concejales que se ocupe de las subsistencias para el vecindario de Daimiel y que se encargue de proponer todo lo referente a la liquidación de las pasadas cosechas y aforo de las pendientes o próximas, para poder prevenir todas las contingencias de la escasez de artículos de primera necesidad en el año próximo. Esta comisión quedó formada por los Srs. siguientes: Sedano, Herrero, Sánchez, García Pinilla, de la Flor y José María Pinilla.

            También se acordó a instancia del Sr. Alcalde que los Srs. Ayala y Juan no saquen trigo ninguno de Daimiel ínterin no importen tres vagones de harina.

 

12 de mayo de 1917[7]

Presidencia del alcalde, Jesús Fisac y Carranza

    

            El Sr. alcalde dio cuenta del resultado del aforo de trigo y harinas verificado en los tres últimos días por la comisión de los Srs. concejales e hizo que el secretario leyera aquel resultado, que globalmente arrojaba las siguientes cifras: 10914 k. de trigo y 42272 de harina.

            Con cuya cantidad entendía el alcalde que podría atenderse, aunque con gran vigilancia para evitar la exportación, a las necesidades del consumo hasta la nueva recolección. Añadió el mismo Sr. Presidente que para evitar la exportación y fiscalizar de cerca el movimiento de trigo y harina podría abrirse una cuenta corriente a los poseedores de trigo que tuvieran existencias de alguna importancia.

            El Secretario previa orden del alcalde leyó la carta que a éste le dirigen con fecha del 2 de mayo los Srs. hijos de Ayala y Juan de Manzanares[8], en la que éstos informan de que desde el día 26 de diciembre han recibido de esa población 4616 fanegas de candeal y han remitido 15145 sacos de harina de 100 kilos, de forma que tomando la equivalencia más corriente  que es la de un saco de harina por cada tres fanegas de trigo, resultaría que 46161 fanegas de trigo equivalen a 1439 sacos de harina y como tienen remitidos 1545 sacos de harina, están perfectamente compensadas las remesas de harina con el total de candeal recibido. 

            El Ayuntamiento acordó que se compruebe la cantidad de trigo exportado de esta ciudad por los mencionados señores a cuyo fin el Sr. Alcalde en nombre del ayuntamiento de esta población se dignará pedir, en atento oficio, al Sr. Rematante o arrendatario para la cobranza en esta ciudad del arbitrio municipal de pesas y medidas una certificación en la que conste las sumas pagadas `por aquellos señores a dicho arrendatario en concepto de impuesto municipal de pesas y medidas por las transacciones de trigo ejecutadas o llevadas acabo en este término por los mencionados Hijos de Ayala y Juan durante el tiempo que media entre el 28 de diciembre del pasado año hasta el dos del actual.

 

9 de junio de 1917[9]

            El Sr. Herrero expuso que le constaba de ciencia propia que salía pan fabricado de Daimiel para Villarrubia y Arenas a cuyos pueblos se llevan sacos de pan en los carros destinados al transporte o conducción del correo. 

            El Secretario teniendo conocimiento de este asunto solicitó y obtuvo la venia del Sr. Presidente para exponer que la comisión de subsistencias del ayuntamiento a requerimiento de los Srs. Ayala y Juan de “Panadería Moderna”, que habían solicitado de la alcaldía autorización para elaborar pan con destino a esos pueblos con harina y trigo procedentes de Manzanares y Villarrubia informó en sentido favorable, siempre que las entidades panificadoras mencionadas elaboren con las harinas y trigo de los que Daimiel tiene para su consumo y la alcaldía consintió en la exportación del pan que se elabore en las condiciones indicadas y sea destinado a Arenas y Villarrubia. 

 

18 de agosto de 1917[10]

 

El Sr. Alcalde dio cuenta al Ayuntamiento del telegrama del gobernador Civil de la provincia que a letra dice: “Sírvase remitir inmediatamente el cálculo aproximado cosecha trigo ese término municipal procedente esta recolección”.

            El Sr. Alcalde manifestó el disgusto que le ha producido la censurable calma y apatía con que la inmensa mayoría del vecindario ha dado los partes o declaraciones del trigo recolectado y la desobediencia de gran número de vecinos que han desatendido lo ordenado en los bandos  en que se pedía la entrega a la alcaldía de las declaraciones del trigo recolectado, pues de unos quinientos cosecheros de este cereal sólo han declarado sus cosechas unos ciento doce.

            Los concejales Srs. Filiberto Lozano, Sedano, Briso, Sánchez y Herrero expusieron que la no presentación de partes o declaraciones de existencias puede obedecer a la falta de castigo por desobediencia de los bandos relativos a este asunto.

            El Sr. Filiberto Lozano manifestó que en sesión anterior dijo que a las tahonas de esta población, si se comprometen a dar pan al vecindario, debe facilitárseles grano o trigo, puesto que son solventes. Que estima insuficiente el número de cuarenta mil fanegas de trigo para el consumo de este vecindario. Que los Ayuntamientos vecinos de Torralba y Carrión han adquirido trigo para sus convecinos mediante comisiones que han acaparado lo suficiente para su consumo y denuncia por último que de esta ciudad han salido algunas partidas de trigo para los pueblos limítrofes.

            El Sr. Alcalde manifiesta que precisamente de Torralba ha venido una comisión a comprar trigo porque los cosecheros de esta especie en dicho pueblo han cumplido sus deberes cívicos con más escrúpulo que los de Daimiel y se han apresurado a recolectarlo ya a dar aquella alcaldía los datos necesarios para calcular en firme y con certeza las existencias con que cuentan para el consumo del vecindario. Concluye el alcalde que la paciencia y contemplación tendrán un límite y entonces la alcaldía preñada de razón aplicará los debidos correctivos a aquellos vecinos que no cumplan con su deber.

 

8 de septiembre de 1917[11]

 

Se da cuenta de que el primer teniente de alcalde como alcalde interino ha celebrado un contrato con los Srs. Hijos de Ayala y Juan de Manzanares. En este contrato dichos señores se comprometen a : Primero, importar para los panaderos vecinos de Daimiel una saca de harina de cien kilogramos por cada tres fanegas de trigo que adquieran y exporten de Daimiel; Segundo, a fabricar de dos mil quinientos a tres mil panes diarios; Tercero, a importar toda la harina que para fabricar pan necesite el vecindario de Daimiel. Estos compromisos se adquieren tomando como base que el trigo valga de diez y seis cincuenta a diez y siete pesetas la fanega de candeal y que el precio del kilogramo de pan no exceda de cuarenta y cinco céntimos.

            El Sr. Sánchez expone que pueden publicarse bandos dando al vecindario conocimiento del contrato y pidiendo ayuda la alcaldía para evitar la salida clandestina de trigo. Y así se acuerda. 

 

25 de septiembre de 1917

 

El Sr. Alcalde manifiesta que los tablajeros le han comunicado la elevación del precio de la carne en atención a la escasez y carestía de las reses que no encuentran sino a precios muy elevados.

            El Sr. Sánchez lamenta la subida del precio de las carnes, que equivqle a un suicidio lento del vecindario y cree que la alcaldía debe informarse del precio de las carnes en Almagro, Manzanares, Valdepeñas y pueblos importantes de la provincia y que vea la alcaldía si los tenedores de reses conservan las que adquirieron a precios más bajos.

            El Sr. Lozano dice que los tablajeros compraron corderos a treinta y seis pesetas según sus informes.

 

27 de octubre de 1917[12]

 

El Secretario leyó la circular en la que la Junta Provincial de subsistencias con fecha del 22 del corriente reclama de los poseedores relaciones juradas del trigo, cebada, centeno, maíz , avena y sus harinas, lentejas, habas , arroz, garbanzos, aceite y patatas y se ordena que esas relaciones se presenten en la alcaldía dentro del plaza del tercer día, para todo lo cual se publicarán los oportunos anuncios y bandos. 

 

1 de diciembre de 1917[13]   

 

 Presidencia: Primer teniente de alcalde Don Francisco García Pinilla.

 

El Sr. Presidente dice que con el maremágnum de disposiciones  sobre subsistencias se está exportando sustancias alimenticias como patatas y aceite y ante el temor de que falten tan necesarios artículos, propone la incautación de patatas, aceite y huevos. 

El Sr. Sánchez propone que se publique un nuevo bando invitando a los tenedores de patatas para que declaren las existencias y se impida la exportación hasta que se haga el aforo.

El Sr. Sedano dice que habiendo una disposición legal que lo autoriza. Se debe permitir la salida de las sustancias comprendidas en las guías expedidas por la alcaldía.

Se acuerda por unanimidad no facilitar ninguna guía desde el día siguiente referentes a aceite y patatas y publicar bandos requiriendo al vecindario para que presente relaciones juradas de estas sustancias por término de cinco días, durante los cuales no se expedirán guías para exportar las mencionadas especies. 

 

8 de diciembre de 1917[14]

 

El Sr. Briso avisa de que, según le consta, por carros y no por ferrocarril los Srs. Ayala de Manzanares han sacado miles de fanegas de candeal sin introducir la equivalencia en harinas como se tiene estipulado con dichos Srs. Insta al Sr. alcalde a que impida estas exportaciones y declina la responsabilidad que pueda caberle como concejal si llegar el momento en que aquellas subsistencias faltaran a pesar de haberse producido en Daimiel en cantidad suficiente para el abastecimiento.

            El Sr. Sánchez pide que se depuren los hechos denunciados por el Er. Briso y ratifica que el representante de los Srs. Ayala opera con la más completa impunidad levando trigo a Manzanares de una manera clandestina. Insiste el Sr. Sánchez en que protesta con el fin de que haya candeal hasta la próxima cosecha y al objeto de que no se eleve el pan a más de 45 céntimos.

            El Sr. García Pinilla expone que durante el tiempo que ha desempeñado la alcaldía ha tenido dos o tres confidencias de que se llevaban el trigo fuera pero que no le decían cómo: que le dijeron que en la fábrica de Fe3deroco Pinilla se molía trigo cuya harina se exportaba de Daimiel y don Federico aseguró y demostró que no era cierta esa exportación.

 

31 de enero de 1918[15]

 

Por lectura del secretario se dio cuenta del resumen de las declaraciones presentadas por los vecinos de esta ciudad en la alcaldía; en dicho resumen consta una declaración de existencias de 26933 fanegas de trigo y 34315 de cebada, 316 de maíz, 10 de centeno, 28 de habas, 4817 de panizo, 43 de chicharos, 4232 de avena y 77 de almortas, 94458 de harina de trigo , 180 de cebada, 200 de maíz, 7541 de arroz, 25548 de judías, 559 de lentejas, 20274 de garbanzos, 522426 de patatas, 45185 de aceite más 15758 de carbón vegetal 6915 de mineral y 331 de harina de pitos.

            Se acuerda por unanimidad no autorizar la salida o exportación de patatas y consentir sólo la de mil fanegas de panizo. 

            El Sr. alcalde ordena al secretario la lectura de la instancia que los vendedores de crane de esta ciudad dirigen al Sr. Gobernador Civil de la provincia en súplica de que se digne recabar de la Junta Provincial de subsistencias autorice a los firmantes de la instancia para que puedan vender la carne de reses lanares al precio de dos pesetas sesenta céntimos el kilogramo. 

 

28 de febrero de 1918[16]

 

El Sr. Alcalde expuso que el gerente de la tahona titulada “Panadería moderna” y vecino de esta ciudad, don Joaquín Pinilla Sánchez, había recurrido a él para que como alcalde le indicara algún deposito de trigo de los existentes en Daimiel en donde proveerse de trigo candeal al precio de 17 pesetas para abastecer o atender las necesidades de producción de la expresada tahona.

            El Sr. Briso expuso entre otras consideraciones la de que aparecía una desigualdad irritante entre los productores de trigo y los de otras especies o artículos, también de primera necesidad como telas, hierro, carbón, cueros, etc., puesto que a estos no s eles tasa o fija el precio al que han de vender sus productos y en cambio al pobre agricultor se le tasa el precio del trigo. 

 

24 de agosto de 1918[17]

 

El Sr. Presidente manifestó que para cumplir lo que dispone el párrafo 3 de la 4ª instrucción de las dictadas por la comisaría General de Abastos con fecha 12 de junio del año actual, el Ayuntamiento bajo su responsabilidad  debía designar personal competente para comprobar en los depósitos y graneros la exactitud de las declaraciones juradas que con respecto a trigos y demás cereales que se mencionan en las instrucciones aludidas se presenten en este ayuntamiento. Por unanimidad se acordó nombrar a los indicados fines a los concejales don Antonio de la Flor, don José María Pinilla y don Ricardo Sierra. 

 

23 de septiembre de 1918[18]

Acta de sesión extraordinaria

 

El Sr. Alcalde manifestó que el objeto de la sesión no era otro que acordar la forma más conveniente para abastecer de pan al vecindario y en su consecuencia escogitar el medio más apropiado para poder elaborar pan de buena calidad al precio más barato posible.

            Añadió el Sr. Alcalde que los ensayos o pruebas efectuadas para ver el precio mínimo a que podía venderse el kilogramo de pan teniendo el precio de 20 pesetas la fanega de trigo no había podido obtener una orientación exacta porque en esas pruebas se habían cometido errores que impiden fijar con exactitud el precio mínimo. 

            El Sr. Briso expuso que n Daimiel el precio del pan es más bajo que en ningún pueblo de la provincia y que en casi todos los de España; que se debe evitar el riesgo de que salga de Daimiel el trigo que el pan si no se paga al mismo precio que en los demás pueblos de la provincias; para evitar este riesgo y no por afán de lucro es por lo que el interviniente pidió siempre que en Daimiel se pagara el trigo y el pan al mismo precio que en los demás pueblos de la provincia. Quedan a su juicio dos soluciones o incautarse de las tahonas o girar un reparto par pagar la suma equivalente a la diferencia del precio del trigo entre aquel al que se adquiera y al que es necesario desprenderse para elaborar el pan.

            Al final se acordó nombrar una comisión compuesta por los Srs. alcalde, tenientes y srs. Noblejas, García, LA Flor, Briso, y don Ricardo Lozano para que puesta al habla con los fabricantes de pan vean si es posible seguir elaborando pan sin subir el precio a que hoy se vende.

 

5 de octubre de 1918[19]

 

El Sr. Alcalde dice que el trigo declarado hasta hoy por recolectado por los tenedores del mismo sólo asciende  a sesenta y dos mil doscientas sesenta y siete fanegas y calculando un consumo desde cuatrocientos gramos por persona se necesitan sesenta y cinco mil fanegas de trigo para alimento y diez mil más para siembra, suman sesenta y cinco mil fanegas, resultando un déficit de trece mil fanegas y siendo esto rigurosamente cierto repite que el Ayuntamiento debe acordar que la alcaldía no consienta en modo alguno la exportación de trigo. 

            Se acuerda por unanimidad no consentir en modo alguno la exportación de trigo de esta ciudad y que el Sr. Alcalde contribuya. A la ejecución de este acuerdo, tan indispensable para abastecer de pan al vecindario, no facilitando guías para la salida de trigo mientras no se garantice la reintegración o devolución de la harina correspondiente, comunicándolo así al Sr. Ministro de abastecimientos y recabar el apoyo del representante en Cortes de Daimiel, declarando por último que es verdaderamente peligroso para la tranquilidad y orden público de esta población el consentir la salida de trigo que se sabe positivamente que es absolutamente necesario para dar de comer pan al sufrido vecindario. 

 

2 de noviembre de 1918[20]

 

Fueron leídas las circulares del gobierno civil de Ciudad Real y de la Junta Provincial de subsistencias  de esta provincia en la que se ordena respectivamente formar una relación de las superficies que se siembran de trigo, cebada, centeno y avena  en este término municipal y que se presente en la alcaldía relaciones juradas por triplicado en las que se haga constar en quintales métricos la cantidad de panizo y patatas recolectadas expresando las necesarias para consumo y siembra y extensión del terreno cultivado, de cuyas relaciones se remita un al gobierno civil de esta provincia, así como el resumen total a que asciendan las mencionadas cosechas. 

 

 

4.     Problemas con la producción de luz eléctrica

 

16 de marzo de 1916[21]

 

No pudo prever la empresa de la luz que el precio del carbón había de alcanzar la cifra a la que hoy se cotiza, y que nunca hubiera alcanzado sino por la conflagración europea, cuya duración nadie podía prever racionalmente. En estos momentos la tonelada de carbón alcanza el exorbitante precio de 46 pesetas.

            El carbón mineral se extrae en Puertollano, cuenca minera más próxima y más barata.

            Se pide la reducción de horas de alumbrado el tiempo indispensable hasta que se normalicen los precios. 

Se debe aliviar la situación económica de la empresa, a lo que tiene derecho por el escrúpulo y exactitud con que cumple sus obligaciones con el vecindario y Ayuntamiento.

Se decide consentir en que el alumbrado público luzca sólo en el centro de la población hasta la una de la madrugada y hasta las once en las afueras, de igual manera que se hacía al principio del contrato. Y que en los dos o tres días anteriores y posteriores al plenilunio se suprima totalmente, siempre que lo permita el estado atmosférico. 

 

 

31 de marzo de 1917[22]

 

Falta de carbón en la fábrica de luz eléctrica Reclamado legalmente al Comité Ejecutivo Central de subsistencias. Temor de la empresa de que tuvieran que cesar de prestar el servicio de suministro de luz porque tenían carbón nada más que para cinco días.

            Propuesta de que una comisión del ayuntamiento gestione en Madrid la solución de la demanda presentada ante el Comité Ejecutivo Central.

Falta de carbón para las necesidades de las fraguas, donde se construyen y reparan los útiles de labranza.

Ángel Herrero ofrece pedir por su conducto carbón a Puertollano, que a él le sirve con prontitud.

            El Sr. Sedano declara que abriga temores sobre el resultado de la visita de la Comisión porque ahora la atención de los gobernantes la reclaman multitud de asuntos, sin olvidar que está en suspenso las garantías constitucionales. 

            Se acuerda que la comisión formada por los Srs. Sedano y alcalde vaya a Madrid recabando en primer término el apoyo de nuestro diputado Sr. Romeu[23].

 

14 de abril de 1917[24]

Doña Rafaela Clemente, directora de una escuela de niñas, pide el Teatro Ayala para una función benéfica y se le contesta que se cede el teatro pero que se haga la función con luz natural para evitar problemas con el alumbrado público.

 

28 de abril de 1917[25]

 

Se da cuenta de un telegrama del Sr. Gobernador ordenando la reducción a la mitad del alumbrado público en Daimiel. El ayuntamiento acordó quedar enterado, seguir cumpliendo lo ordenado, como desde hace meses, y comunicarlo al Gobernador.

 

9 de junio de 1917[26]

 

Don Leonardo García acuña, apoderado de la empresa de luz eléctrica de Daimiel, dirige al ayuntamiento una instancia en la que expone que habiendo recibido con fecha primero de este mes carta a viso de su actual proveedor de carbones, don Vicente Gil Redondo, vecino de Puertollano, comunicando no sólo el aumento de precio a cien pesetas la tonelada de carbón mineral cribado, sino también la casi imposible adquisición del mismo, porque ahora se organizan las facturaciones por trenes especiales y  “La Extranjera” no dispone de vagones sueltos , y siendo imposible a esta tan perjudicada fábrica continuar funcionando con tan dificilísimas como arruinantes condiciones por carecer en absoluto de medios pecuniarios para sustentarse, dejará de suministrar fluido en su totalidad a fin del presente mes, a menos que el Sr. Presidente con sus compañeros de concejo gestione y consiga de quien proceda el suministro de carbón mineral cribado que por la tasa y con arreglo a vigentes disposiciones solicitó por su conducto. El firmante de la instancia pide a los Srs. concejales que traten de evitar el paro forzoso, aunque sólo fuera transitorio hasta la normalidad del actual trastorno social[27].  

 

23 de junio de 1917[28]

Dictamen de la Comisión de Hacienda: reunida la comisión de Hacienda del ayuntamiento para dictaminar sobre la instancia dirigida la mismo por el vecino don Leonardo García Acuña como administrador de la empresa de luz eléctrica encargada del alumbrado público en Daimiel, con el fin de evitar el paro forzoso de la producción de fluido eléctrico para aquel alumbrado.

            Se declara que el Sr. Alcalde en nombre de la corporación Municipal debe nuevamente dirigirse al Sr. Ministro de la Gobernación y al Gobernador Civil de la provincia en súplica de que se atienda la petición formulada por la empresa de luz eléctrica el pasado diciembre ante el comité ejecutivo Central de subsistencias para que suministre ala misma carbón cribado de Puertollano al precio fijado por la tasa.

 

24 de noviembre de 1917[29]

 

Se acordó proponer a la empresa y a los abonados que consientan recíprocamente en que se suministre fluido sólo hasta las doce de la noche en los domicilios de los particulares y por lo que respecta al alumbrado público que siga lo convenido.

 

26 de enero de 1918[30]

 

El Sr. Presidente manifestó que aunque abrigaba la creencia de que todos los señores concejales tenían noticias detalladas del proceso seguido para comprar, para este ayuntamiento, la fábrica de luz eléctrica de esta ciudad, iba a dar cuenta de aquel proceso.

            La compra se ha verificado por el precio de sesenta mil pesetas prestadas al mismo ayuntamiento por el vecino de esta ciudad don Federico Pinilla y Pinilla, al que se pagará el cinco y medio por ciento de las sesenta mil pesetas.

 

9 de febrero de 1918[31]

 

Manifestó el Sr. Alcalde que el coste de producción del fluido no depende de la voluntad del ayuntamiento sino de la de los dueños del carbón , que no ha podido ser adquirido al precio de tasa a pesar de las gestiones realizadas con tal propósito cerca de los srs. Gobernador civil, Comisario general de abastecimientos y conde de Romanones.

 

2 de noviembre de 1918[32]

Leyó el Secretario la carta en que don Federico Pinilla como actual representante en cortes del distrito de Daimiel contesta al Sr. Alcalde de esta ciudad sobre los extremos referentes al suministro de carbón a precio de tasa para la fábrica municipal de electricidad y el suministro dotación de vagones de la estación ferroviaria de Daimiel para cuando llegue la época o el momento oportuno de exportar nuestros vinos[33]. Se acuerda por unanimidad dar un voto de gracias al Diputado por Daimiel y paisano don Federico Pinilla[34] por las activas gestiones que está realizando para conseguir que se nos suministren vagones para exportar nuestros vinos y carbón mineral a precio de tasa.  

  

 

 

             

 

 

5.     Iniciativas del Ayuntamiento de Daimiel relacionadas con el altruismo apaciguador y pacifista.

 

El rey español, Alfonso XIII, aspiraba a ser mediador en el conflicto y, si era posible, a beneficiarse de ello ampliando el imperio colonial español. Con el fin de conseguir este objetivo, el rey estableció en 1915 un organismo que se ocuparía de las condiciones de los prisioneros, las deportaciones, la información general sobre ciudadanos y soldados desaparecidos pertenecientes a los países beligerantes, ayuda humanitaria e indultos. Al final de la guerra el balance indicaba que el papel del rey había sido crucial para obtener 50 indultos y 50000 repatriaciones, ocuparse de 25000 casos de parientes en países ocupados e investigar las circunstancias de más de 250000 desaparecidos o prisioneros de guerra. Sin embargo, después de la Revolución de Marzo en Rusia y de la entrada de Estados Unidos en la guerra, Alfonso XIII adoptó una posición cada vez más germanófila que intentó disimular tras la excusa de defender la neutralidad de España. Hasta 1916 se creyó que el rey estaba a favor de la causa aliada. (ROMERO SALVADÓ, 2002:15-16)

            Pues bien, las iniciativas filantrópicas propiciadas por Alfonso XIII tuvieron su reflejo en la Corporación Municipal daimieleña:

            El 6 de Mayo de 1916[35], el alcalde de Daimiel Jesús Fisac y Carranza notificó al Ayuntamiento que el de Lemona, en la provincia de Vizcaya, le había remitido dos instancias, dirigida una a S. M. el Rey y otra al Sr. Presidente del Consejo de Ministros; en la primera se expresa al monarca la gratitud de todos los Ayuntamientos españoles que a instancia del de Lemona  acuden a rendir un tributo de gratitud al Rey por su intervención en favor de los condenados a muerte y heridos de ambos grupos de potencias que sostenían la guerra europea; en la instancia dirigida al presidente del Consejo de ministros se pide le sea concedida a S. M. la gran cruz de beneficencia por su intervención en las aludidas gestiones en pro de los heridos y prisioneros de ambos grupos beligerantes. El Sr. alcalde propuso y el Ayuntamiento acordó: 1. Que constara en acta la satisfacción y agrado con que el Ayuntamiento de Daimiel secundaba la iniciativa del de Lemona (Vizcaya) y que el Sr. alcalde firmara como representante del pueblo y Ayuntamiento de Daimiel ambas instancias. 2. Que fueran remitidas al diputado representante del distrito de Daimiel, Sr. Romeu, para que éste las presentara en la Presidencia del Consejo de ministros. 3.Que se diera cuenta al Ayuntamiento de Lemona de estos acuerdos.

            Por otra parte, el 10 de agosto de 1918[36], tres meses antes de que la contienda acabara, fue leída en el Ayuntamiento de Daimiel, presidido por Juan José Sánchez y García, la circular que el “comité permanente del mensaje de la Paz”, constituido en Barcelona, había dirigido a los ayuntamientos de España solicitando su adhesión para interceder en favor de la “tan deseada PAZ mundial”. El Ayuntamiento daimieleño acordó por unanimidad adherirse a “tan humanitaria obra”, y lo hizo saber a dicho comité en “atento oficio”.  

 

6.     Daimieleños firmantes de un manifiesto germanófilo.  

La Primera Guerra Mundial provocó en España una intensa polarización política (FUENTES CODERA, 2014, passim.), incluso podríamos decir que cultural, entre los simpatizantes del bando de los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungría), conocidos como germanófilos, y los simpatizantes del bando en el que luchaban unidas Inglaterra, Francia y Rusia, conocidos como aliadófilos o francófilos (DÍAZ PLAJA, 1981: passim.).  

            En esta polarización jugaron un destacado papel los llamados intelectuales, que no dudaron en manifestarse públicamente y polemizar para defender sus respectivas posturas. Por lo general, las fuerzas tradicionales y conservadoras se identificaron como germanófilas, mientras que los sectores más progresistas o más favorables a la democratización del sistema político imperante en España mostraron sus simpatías aliadófilas (NAVARRA ORDOÑO, 2014: passim.).

            En 1916 fue impreso en Barcelona un libro (Figuras 1 y 2) que recogía un manifiesto germanófilo del año anterior, redactado por el dramaturgo Jacinto Benavente, destacado representante intelectual del bando político-cultural pro-alemán (Amistad hispano-germana, 1916: 1-7). Junto al manifiesto aparecían en el libro los nombres de personas de toda España que habían firmado su apoyo a dicho manifiesto. Estos nombres venían ordenados por secciones correspondientes a pueblos y ciudades y, dentro de ellas, por categorías profesionales y ocupacionales. Daimiel, como tal ciudad, no aparece en esta clasificación, pero en la sección correspondiente a Madrid nos encontramos con dos firmantes que sin duda, por sus apellidos, son daimieleños o, al menos, de origen daimileño. Se trata de Gonzalo Fisac y Lozano (pg. 130), que aparece en el apartado de “Banqueros, propietarios y otros”, y de Francisco Sánchez Valdepeñas (pg. 152), que parece en el apartado de “Varios”. En el caso de Gonzalo Fisac y Lozano, podemos afirmar con total seguridad que se trata de un daimieleño, pues así nos ha sido confirmado en comunicación privada por un descendiente de su familia. De Francisco Sánchez Valdepeñas no tenemos la total evidencia de que fuera de Daimiel, pero por su apellido es bastante probable que lo fuera. Podría tratarse del mismo Francisco Sánchez Valdepeñas que aparecía en nuestra anterior ponencia para las Jornadas de Historia de Daimiel dedicada a una polémica sobre el evolucionismo que se desarrolló en “El Eco de Daimiel” en 1885. Francisco Sánchez Valdepeñas se llamaba el defensor de la postura creacionista en esta polémica, frente a los artículos evolucionistas aparecidos en “El Eco…”. Pero sería necesario saber la edad del citado Francisco Sánchez Valdepeñas en el momento de esta polémica para saber si es posible cronológicamente, según la duración normal de una vida humana, que fuera la misma persona firmante del manifiesto germanófilo.           

 

Bibliografía

 

Amistad hispano-germana (1916). Barcelona: Tipografía La Académica de Serra Hnos. y Russell

BARREDA FONTES J. M. (1986). Caciques y electores. Ciudad Real: Instituto de Estudios Manchegos

BERNIS, F. (1923). Consecuencias económicas de la guerra. Madrid: Imprenta de Estanislao Maestre

DÍAZ-PLAJA, F. (1970). España, los años decisivos: 1917. Esplugas de Llobregat: Plaza y Janés 

DÍAZ-PLAJA, F. (1981). Francófilos y germanófilos. Madrid: Alianza Editorial

FERRO, M. (1997): La Gran Guerra (1914-1918). Barcelona: Altaya

FUENTES CODERA, M. (2014). España en la Primera Guerra Mundial. Madrid: Akal

HARDACH, G. (1997). La Primera Guerra Mundial (1914-1918). Barcelona: Folio

NAVARRO ORDOÑO, A. (2014). 1914. Aliadófilos y germanófilos en la cultura española. Madrid: Cátedra

ROLDÁN, S. y GARCÍA DELGADO, J. L. (1973). La formación de la sociedad capitalista en España, 1914-1920. Tomos I y II. Madrid: Confederación Española de Cajas de Ahorro 

ROMERO SALVADÓ. F. J. (2002). España 1914-1918. Barcelona: Crítica

 

Figura 1: Portada del libro de 1916 donde aparecieron el manifiesto germanófilo redactado por Jacinto Benavente y los nombres de ciudadanos de toda España que lo habían apoyado.

 

Figura 2: Párrafo que aparece al frente de la lista de nombres de los ciudadanos que habían firmado el manifiesto redactado por Jacinto Benavente. 

 

 

 

 

 

 

                Figura 1

               

 

 

 

 

 

 



[1] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 35, Del 11 de abril de 1914 al 3 de abril de 1915, 34. Archivo Municipal de Daimiel

[2] Ibídem,  pg. 38 

[3] Ibídem, pg. 88 

[4] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 36. Del 10 de abril de 1915 al 20 de mayo de 1916, pg. 69. Archivo Municipal de Daimiel.

[5] Ibídem, pg.78

[6] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 39. Del 24 de febrero de 1917 al 10 de junio de 1917. Archivo Municipal de Daimiel. 

[7] Ibídem

 

[8] Esta empresa panificadora de Manzanares es mencionada en el periódico ciudadrealeño El Labriego en un artículo dedicado al problema de las subsistencias de trigo en la provincia durante este periodo de la I Guerra Mundial. RUIZ, L. (1915), “La Ley de Subsistencias y los explotadores” en El Labriego, Año 38, Número 11932, pg. 11, 16 de mayo de 1915, BVPH.  

[9] Ibídem

[10] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 40. Del 7 de julio de 1917 al 27 de octubre de 1917. Archivo Municipal de Daimiel.

[11] Ibídem

[12] Ibídem

[13] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 41. Del 3 de noviembre de 1917 al 4 de julio de 1918, pg. 15. Archivo Municipal de Daimiel. 

[14] Ibídem, pg. 25

[15] Ibídem, pg. 55

[16] Ibídem, pg. 61

[17] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 42. Del 13 de julio de 1918 al 5 de abrl de 1918, pg. 12. Archivo Municipal de Daimiel.

[18] Ibídem, pg. 20

[19] Ibídem, pg. 23

[20] Ibídem, pg. 34

[21] Actas de sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 36. Del 10 de abril de 1915 al 20 de mayo de 1916, pg. 80. Archivo Municipal de Daimiel

[22] Actas de las sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 39. Del 24 de febrero de 1917 al 30 de junio de 1917. Archivo Municipal de Daimiel.

[23] En estos momentos era diputado en Cortes por el distrito de Daimiel Serafín Romeu y Fagés, al parecer “millonario”, nacido en Valencia y procedente de una familia de “armadores y fomentistas” (BARREDA FONTES, 1986: 241)

[24] Ibídem

[25] Ibídem

[26] Ibídem

[27] El acta alude a la grave crisis social y política que sufrió el régimen monárquico español en este año de 1917 con conflictos abiertos en varios frentes: movimiento obrero revolucionario, Juntas de Defensa de los oficiales del Ejército y Asamblea de parlamentarios de Barcelona (DÍAZ -PLAJA, 1970, passim.)

[28] Ibídem

[29] Actas de las sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 41. Del 3 de noviembre de 1917 al 4 de julio de 1918, pg. 11. Archivo Municipal de Daimiel.

[30] Ibídem, pg. 50

[31] Ibídem, pg. 57

[32] Actas de las sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 42. Del 13 de julio de 1918 al 5 de abril de 1919, pg. 34. Archivo Municipal de Daimiel.

[33] Sobre la exportación de vinos al finalizar la guerra a nivel nacional puede obtenerse información en BERNIS, 1923: 114 , sobre todo sobre la política francesa en este punto.  

[34] En estos momentos era diputado por Daimiel Federico Pinilla y Pinilla, residente en el mismo Daimiel, donde era “gran propietario” (BARREDA FONTES, 1986: 225)

[35] Actas de las sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 36. Del 10 de abril de 1915 al 20 de mayo de 1916, pg. 93. Archivo Municipal de Daimiel.  

[36] Actas de las sesiones del Ayuntamiento de Daimiel, 42. Del 13 de julio de 1918 al 5 de abril de 1919, pg. 9. Archivo Municipal de Daimiel. 

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